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Gobierno invierte 17 mdp en preparar terreno
para el nuevo AICM

Antes de realizar la construcción del nuevo AICM, el gobierno debe realizar obras de adaptación del terreno, para las cuales se requiere de una inversión por 17 millones de pesos, dijo Miguel Ángel Nuñez, director general del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México.
Axel Sánchez y Dainzú Patiño
27 octubre 2014 21:6 Última actualización 27 octubre 2014 21:6
AICM representa oportunidad de negocio para constructoras

Las 740 hectáreas que comprende el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México representan una gran oportunidad de negocio para empresas constructoras y la plusvalía de los terrenos podrían elevarse hasta 20 por ciento, comentó Claudia Olguín, especialista en Real State y Urbanismo para el Financiero Bloomberg.

Para construir el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) en Texcoco, el gobierno inició las obras de adaptación del terreno, el cual tiene irregularidades geológicas y falta de infraestructura que requieren una inversión de 17 millones de pesos, dijo Miguel Ángel Nuñez, director general del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México.

En su ponencia durante la XII Cumbre de Negocios de Querétaro, explicó que parte de las obras por realizar son el construir 145 kilómetros de colectores de agua, además de entubar 28 kilómetros de aguas negras y 25 kilómetros de túneles que sirvan de drenaje.

“Nos tomó año y medio hacer todos los estudios para saber si era o no posible hacer un aeropuerto en esa zona, y encontramos que deberíamos resolver primero gran parte de la infraestructura de la Ciudad de México haciendo obras muy importantes en municipios aledaños, pero son viables”, explicó.

Dijo que sin ellos podría correr el riesgo de una gran inundación de la Ciudad de México, porque el terreno donde se construye el aeropuerto sirve como un regulador hidráulico de las lluvias y eso evita que lleguen a la capital del país.

Reconoció que el proyecto es de los más grandes de México y que tiene que tener una visión de largo plazo, y no ser presionado por temas políticos para que termine antes de que finalice el sexenio.