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El futuro de las inversiones (y de la supervivencia humana) es verde

Las inversiones del futuro, de acuerdo con especialistas, no tienen cabida en el mercado del petróleo. Los proyectos de energías alternativas, manejo de desperdicios y que involucren a la sustentabilidad tomarán protagonismo en el mundo.
Daniel Blanco 
04 mayo 2016 17:54 Última actualización 06 mayo 2016 9:57
verde

De acuerdo a un documento de el FMCN, Se prevé que para 2030, el 47 por ciento de la población viva en áreas donde habrá un alto estrés por agua. (especial)

El futuro de las inversiones está en proyectos de energía alternativa, de energías limpias, iniciativas que buscan un mejor manejo de tierra, condiciones agrícolas, sustentabilidad de agua, pero no en el petróleo.

“Si queremos vernos en el planeta en 50 años, tendrá que ser así”, afirmó Lorenzo Rosenzweig, director ejecutivo del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN).

“Los mercados del futuro no son el petróleo, el petróleo es un recurso finito, y además que es un recurso finito es un recurso que ya no tiene un cupo o una cuota disponible para verter el CO2 en la atmósfera".


“Entonces, aunque quisiéramos quemar el petróleo, ya no se puede hacer porque ese petróleo genera condiciones en la atmósfera que van a hacer el planeta inhabitable”, advirtió Rosenzweig, quien cuenta con más de 20 años de experiencia en temas ambientales.

El total del CO2 potencial que tienen las reservas totales de gas, carbón y petróleo en el mundo es de aproximadamente 3 mil GtCO2 (gigatones de carbono). De acuerdo con un documento del FMCN, Sonen Capital y Confluence Philanthropy , si queremos que el planeta se mantenga por debajo de los 2 grados de calentamiento que podrían generar una catástrofe climática, sólo una quinta parte de estas reservas tiene que ser usada para 2050.

“Tenemos que cambiar los hábitos de alimentación y de consumo y tenemos que empezar a invertir en alternativas de generación de energía de producción de alimentos, de manejo de agua, muy diferente a las que estamos haciendo, simplemente ya nos pasamos el límite de la tarjeta de crédito y no podemos seguir así”, sostuvo Rosenzweig en entrevista con EL FINANCIERO.

Jane Goodall, doctora en Etología por la Universidad de Cambridge, coincide en que, mientras se da una reducción paulatina de la población mundial, se tiene que vivir de forma sustentable.

La especialista, doctora honoris causa por más de 45 universidades y una de las primatistas más importantes del planeta, advierte que si la población mundial sigue creciendo de la manera en la que lo está haciendo hoy día, “terminaremos por destruir el planeta”.

“Lo que tiene que pasar es que gradualmente se reduzca la población mundial, eso tiene que pasar, no puede continuar creciendo como ahora porque si todo el mundo en el planeta tuviera el mismo estándar de vida que tenemos nosotros, no quedarían recursos".

“Literalmente ese es el hecho, entonces, mientras la gente desarrolle mayor riqueza, tiene que aprender a vivir de una manera más sustentable”, dijo Goodall a EL FINANCIERO durante su reciente visita a México para dar una conferencia magistral en la Universidad Iberoamericana.

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El Palacio Muncipal de Mérida tendrá energía renovable. (Yoisi Moguel)


¿CUÁLES SON LAS ALTERNATIVAS?

En el documento “Investing in conversation, an assesment of an emerging market to help save the planet”, publicado por el Fondo Mexicano Para la Conservación de la Naturaleza en colaboración con Confluence Philanthropy y Sonen Capital, se identifican las estrategias y áreas de inversión para los llamados activos reales sustentables.

De acuerdo con los especialistas, hay cuatro sectores que presentan grandes oportunidades y que al mismo tiempo incentivan la inversión de activos reales enfocados en el manejo sustentable, la conservación del medio ambiente y la creación de valor tanto para los humanos como para la vida silvestre.

El primer sector es el de la sustentabilidad de los bosques, que comprende la inversión en operaciones sustentables de cosecha, la distribución y proceso de productos a base de troncos, madera y gránulos para uso comercial, la construcción residencial, así como la manufactura y la producción de energía.

Por ejemplo, las maderas blandas como el pino y la pícea comúnmente crecen en plantaciones reforestadas que sirven para obtener la madera clave para materiales de construcción, además de energía de biomasa.

El segundo sector es el de bienes raíces verdes, que se refiere a actividades relacionadas con la construcción y el manejo de energía eficiente, bajas emisiones y edificios y propiedades diseñadas con un enfoque sustentable.

Por ejemplo, el negocio de la construcción, que es uno de los más grandes consumidores de energía y de los que más genera emisiones contaminantes, para 2050, según la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), requerirá al menos 12 billones de dólares para moverse hacia el terreno sustentable.

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turbina eólica

El tercer sector, los ecosistemas sustentables, contempla la inversión en el mantenimiento e impulso de los servicios que pueden prestar los ecosistemas, así como en su protección. Este tipo de ecosistemas puede crear mayor resiliencia en el cambio climático y representan la base para crear recursos sustentables de agua y seguridad alimenticia.

En las próximas décadas se espera que las tierras regionales y los mercados de conservación de agua crezcan considerablemente. De acuerdo al reporte, se prevé que para 2030, el 47 por ciento de la población viva en áreas donde habrá un alto estrés por agua.

El cuarto sector es la infraestructura verde, que comprende la inversión en energías renovables como la solar, eólica, de biomasa y los biocombustibles, la energía generada con desperdicios (WTE, por sus siglas en inglés), el reciclaje y la infraestructura para agua.

El Foro Económico Mundial estima que la inversión aquí necesitará al menos 5 billones de dólares anualmente hasta 2030 para cumplir con las demandas del crecimiento poblacional.

En el caso de la generación de la energía renovable, la IEA estima que el sector requerirá 6 billones de dólares de inversión para cumplir con la demanda de energía proyectada para el año 2035.