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El Air Force One cuesta millones porque es una 'Casa Blanca aérea'

El avión presidencial es un símbolo en Estados Unidos, que ha tenido momentos inolvidables, como el traslado del cuerpo de John F. Kennedy, y el vuelo de varias horas por la incertidumbre de los ataques del 9/11.
Bloomberg
08 diciembre 2016 10:10 Última actualización 08 diciembre 2016 10:11
Air Force One

El actual avión presidencial. (http://www.boeing.com/)

Donald Trump apuntó a uno de los emblemas más visibles de la presidencia estadounidense con su ataque a los planes para fabricar un nuevo Air Force One, volviendo al mensaje iconoclasta que le llevó a ser elegido para la oficina que ocupará en seis semanas.

En un tuit enviado el martes por la mañana, Trump dijo que el contrato con Boeing para construir dos nuevas versiones del avión presidencial era demasiado caro. Estimó que el precio sería de 4 mil millones de dólares, añadiendo: "¡Cancelen la orden!"

El mensaje colocó, una vez más, a una importante corporación de Estados Unidos en el punto de mira del presidente electo.

Una nueva versión de Air Force One no estaría disponible hasta al menos 2023, avanzado el segundo mandato de Trump si fuera reelegido.

Hasta entonces, Trump heredará el avión en el que ahora viaja el presidente Barack Obama, reemplazando al querido Boeing 757 del multimillonario, en el voló por todo el país durante su campaña.

Sin embargo, el Air Force One no es solamente un 747. El avión es "una Casa Blanca aérea", dijo Mackenzie Eaglen, un miembro de defensa en el American Enterprise Institute.

Está equipado con comunicaciones seguras, sistemas de defensa clasificados e incluso una sala de operaciones, y está construido para ser reabastecido en el aire y sobrevivir a una guerra nuclear. No es fácilmente reemplazable.

“Literalmente, no hay ningún otro avión como este en el planeta Tierra", dijo Eaglen.

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EL CUERPO DE KENNEDY

 Éste es el avión que trasladó a Kennedy

Air Force One

El avión es un importante símbolo del poder estadounidense y una herramienta histórica y crucial de la presidencia. John F. Kennedy fue el primer presidente en disfrutar de un avión construido especialmente para su mandato, y el Air Force One llevó su cuerpo de Dallas a Washington después de su asesinato.

La actual versión del avión, un Boeing 747-200B, voló por primera vez en 1990.

Para muchos estadounidenses, el momento más memorable del Air Force One se produjo el 11 de septiembre de 2001, cuando el presidente George W. Bush permaneció volando durante horas mientras sus asesores trataban frenéticamente de determinar la naturaleza y el alcance de los ataques terroristas de Nueva York y Washington.

Dado que no se produce en masa, la sustitución del avión es cara.

Analistas independientes dicen que es probable que la estimación de Trump de 4 mil millones de dólares no esté muy lejos de la realidad, aunque ese sería el precio de dos aviones.

En comparación, se calcula que el avión de combate más moderno del inventario de Estados Unidos, el F-35, costaría unos 379 mil millones de dólares por 2 mil 443 unidades.

Boeing es también la única empresa estadounidense que puede suministrar el avión del presidente, lo que elimina la presión competitiva sobre el precio.

"O es Boeing o es Airbus, y de ninguna manera el presidente de Estados Unidos va a volar alrededor del mundo en un avión europeo", dijo Mark Cancian, asesor sénior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y coronel retirado del cuerpo de Marines.

Según tres personas familiarizadas con las conversaciones, los ejecutivos de Boeing contactaron con el equipo de transición de Trump después de los tuits sobre el Air Force One del presidente electo.

La compañía no había recibido ningún aviso previo antes de los tuits, dijo la fuente, que pidió no ser identificada porque las discusiones no fueron públicas.

La compañía indicó a los ayudantes de Trump que buscaba construir un avión que fuera rentable y seguro.

Un factor decisivo en el coste, dijeron los ejecutivos al equipo del presidente electo, son las especificaciones del contrato que imponen la Fuerza Aérea de Estados Unidos y el Servicio Secreto.

Si los organismos gubernamentales reducen el coste de sus especificaciones, el precio total de los aviones de reemplazo bajaría, dijeron los ejecutivos.