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Cupcakes, la fantasía hecha franquicia

12 febrero 2014 5:27 Última actualización 03 abril 2013 13:49

Adriana Rodríguez Canales
 
Los cupcakes -pequeños pasteles glaseados del tamaño de una tasa- nacen en el siglo XIX en Estados Unidos y fueron creados ante la practicidad en la medición de sus ingredientes.
 
Sin embargo, es hasta el siglo XXI cuando estos pastelillos adquieren fama mundial gracias a la serie de televisión Sex and the city.
 
Hoy en día, su creación y comercialización se ha popularizado en los hogares mexicanos como una forma de obtener recursos extra, y sus creadores compiten por diseñar las decoraciones más atractivas, fantasiosas y deliciosas del mercado.
 
El boom también alcanzó a la franquicia, dando la oportunidad a aquellas personas que ya hacen cupcakes o que tienen la intención de aprender, de sujetarse a estándares de calidad y crecer con el apoyo de una cadena.
 
Los pioneros
 
La Cupcakería fue uno de los primeros en su tipo en adoptar el modelo de franquicia. La primera tienda se inaugura el 2 de febrero de 2010 y las recetas son creación de Conchita Valdez.
 
Desde el principio sus creadores, José Martí y Uriel Valdez, las visualizaron como una franquicia. "Desde un principio se diseñó el concepto con base en los lineamientos de una franquicia, y estudiamos muy bien los exhibidores, la ambientación del local, la música y hasta el uniforme de los encargados", comentó Martí.
 
"Por cuatro meses nos dedicamos a elaborar las recetas, porque, aunque traíamos la base de Estados Unidos, teníamos que tropicalizarlas, porque los paladares aquí son diferentes. En febrero de 2010 se abre la primera tienda en la Zona Rosa, y unos meses después, la segunda en la Colonia Condesa."
 
De acuerdo con el empresario, lo que ha distinguido a su concepto sobre los cupcakes caseros ha sido la continua evolución en los sabores y la presentación; la calidad de los ingredientes; y la estandarización tanto en el producto como en el servicio.
 
Hoy en día la empresa tiene 12 unidades y el proyecto para este año es seguir consolidando la marca, a las sucursales que ya operan, así como afianzar la relación comercial que establecieron con una cadena de cines.
 
Tienen inversionistas interesados en llevar el concepto a España, Uruguay, e incluso a Estados Unidos y Canadá, por lo que esperarían que para finales de este año ya tengan presencia en el extranjero.
 
Para obtener la franquicia se requiere un capital de entre 400 mil y 650 mil pesos, con lo que se cubre la cuota de franquicias de 150 mil pesos y la adecuación del local.
 
Maestros reposteros
 
Cupcakemanía -perteneciente a la empresa Bake a Cake- puede definirse como una tienda, distribuidora de insumos y escuela. Su creadora, Mónica Obregón, se inició con el negocio en casa y al ver el potencial de éste, decide abrir sus secretos al público y enseñar a la gente a elaborarlos.
 
La primera tienda abrió en Toluca, y al ver la aceptación, Mónica Obregón y su esposo, Ricardo Vilchis, se acercaron a la firma Gallástegui Armella Franquicias para desarrollar el modelo de franquicias.
 
"Cupcakemanía son cuatro conceptos en uno: es la tienda con los pasteles que vendemos en sitio; los pedidos especiales que se surten a domicilio; las venta de insumos; y las clases, que no sólo se reducen a hacer cupcakes, sino también manejamos chocolatería, gelatinas, decoración de pasteles, y tenemos un diplomado en repostería.
 
"Es un negocio que genera muchas satisfacciones, porque quien enseña de pronto ve a una mujer que no sabía ni prender un horno terminar un pastel, decorarlo y venderlo. Con ello hace negocio, junta su dinero, y regresa para seguir aprendiendo", explicó Vilchis, también director financiero de Bake a Cake.
 
Agregó que esta dinámica los obliga a mantenerse actualizados e innovar, de manera que pueden ofrecer continuamente nuevas técnicas de decoración y ampliar el menú de productos.
 
La inversión requerida para abrir una tienda de Cupcakemanía es de 540,000 pesos, que ya considera la adecuación del local, inventario inicial, cuota de franquicias de 130,000 pesos, más gastos de preapertura y capacitación.