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Gana Trump en EU, pero pierden Pepsi y Coca-Cola con un nuevo impuesto 

Tres ciudades californianas, entre ellas San Francisco, y Boulder, en Colorado, votaron por imponer un impuesto a bebidas carbonatadas similar al que ya es aplicado en México.
Agencias
09 noviembre 2016 16:3 Última actualización 09 noviembre 2016 16:31
Las empresas como Coca Cola podrían ver reducidas sus ventas San Francisco, Oakland, Albany, en California, y Boulder, Colorado. (Foto: Bloomberg)

Las empresas como Coca Cola podrían ver reducidas sus ventas San Francisco, Oakland, Albany, en California, y Boulder, Colorado. (Foto: Bloomberg)

Las ciudades de San Francisco, Oakland, Albany y Boulder votaron este martes a favor de diversos referendos que imponen un impuesto a los refrescos bajo un esquema similar al de México.

Se trata de un golpe a la industria de bebidas carbonatadas en ese país, valuada en 72 mil 600 millones de dólares, que durante años se ha esforzado por detener esta corriente ya presente en varios países como el Reino Unido y Francia invirtiendo para ello hasta 9.5 millones de dólares en campañas, de acuerdo con Bloomberg.

San Francisco, Oakland y Albany se encuentran en la zona conocida como la Bahía de California y votaron por un impuesto de un centavo de dólar por onza mientras que Boulder es un reconocido destino invernal ubicado en Colorado que fue más allá y aprobó un impuesto de dos centavos.

Albany fue la ciudad que sumó más respaldo con 72 por ciento, seguida de San Francisco y Oakland, con 62 por ciento y Boulder, con 55 por ciento.

Sólo en la Bahía de California expertos de Harvard pronostican que esta iniciativa podría provocar una caída de 20 por ciento en el consumo de bebidas que a su vez traería una reducción de cuatro por ciento en la incidencia de diabetes luego de unos años y seis mil casos menos de obesidad para fines del 2025.

Además, este impuesto podría generar ahorros de 54.9 millones de dólares en salud pública en un lapso de 10 años y una recaudación de 22.2 millones de dólares anuales que serían destinados a programas de salud infantil.

Sin embargo, la industria a nivel mundial rechaza que el impuesto tenga efectos positivos en los índices de salud y afirma que no es más de una medida de los gobiernos para recaudar más dinero.