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¿Cómo se protege a empleados gay en lugares donde serlo es un delito?

Actualmente 75 países consideran que la homosexualidad es un delito, según Human Rights Campaign, ante ello empleados LGBT de compañías multinacionales con frecuencia deben preocuparse por cuestiones como acoso legal, encarcelamiento o cosas peores. 
Bloomberg
18 mayo 2016 10:3 Última actualización 18 mayo 2016 11:12
LGBT

En los Estados Unidos se ha criticado a ciudades y estados por impedir que las personas transgénero usen los baños correspondientes a su identidad sexual.(Bloomberg)

Cuando Air France-KLM reanudó los vuelos regulares a Irán el mes pasado luego de una pausa de ocho años, asistentes de vuelo gays instaron al máximo responsable, Frédéric Gagey, a que les permitiera no hacer esos viajes debido a que en la república islámica la homosexualidad se castiga con la pena de muerte.

“Es inconcebible obligar a alguien a viajar a un país donde sus pares son condenados a muerte por ser como son”, afirmaron en el petitorio online que firmaron casi 30 mil personas.

En los Estados Unidos se ha criticado a ciudades y estados por impedir que las personas transgénero usen los baños correspondientes a su identidad sexual.

Disputas judiciales entre Carolina del Norte y el gobierno federal, así como un marcado incremento de las denuncias por discriminación laboral han hecho que los temas relacionados con lesbianas, gays, bisexuales y transgénero provoquen una atención inédita desde que la Corte Suprema de los Estados Unidos legalizó el matrimonio homosexual.

Pero persiste una amenaza global a la igualdad, y no sólo en el caso de los asistentes de vuelo.

Los empleados LGBT de compañías multinacionales con frecuencia deben preocuparse por cuestiones como acoso legal, encarcelamiento o cosas peores.

Si bien muchos países conmemoran el 17 de mayo como el Día Internacional Contra la Homofobia, unos 75 países aún consideran que la homosexualidad es un delito, según Human Rights Campaign (HRC).

Diez de esos países, entre ellos Qatar (sede del Mundial de Fútbol 2022 de la FIFA), los Emiratos Árabes Unidos (sede de los centros financieros de Dubai y Abu Dhabi) y Arabia Saudita pueden aplicar la pena de muerte, dijo HRC. Representantes de los tres países y de Irán no contestaron los pedidos de comentarios.

El brutal asesinato el mes pasado en Bangladesh de un activista gay, empleado en una organización de asistencia estadounidense, y el aumento del comercio con Irán luego del acuerdo nuclear han hecho que cobre urgencia el análisis de cómo interactúan las compañías con gobiernos restrictivos.

Son los directivos de las empresas en lugar de los políticos quienes se ven cada vez más ante la tarea de proteger los derechos –y las vidas- de los empleados LGBT.

UN TEMA DELICADO

Se trata de un tema delicado: pocas compañías están dispuestas a hablar en detalle de sus esfuerzos, tal vez para evitar ofender a países anfitriones o poner en peligro sus negocios.

Hasta Apple, cuyo máximo responsable es abiertamente gay, se negó a hacer declaraciones más allá de señalar que la compañía que dirige Tim Cook tiene una firme política antidiscriminatoria que cubre a sus empleados en todo el mundo.

El Banco Mundial estima que en 2012 se perdieron 31 mil millones de dólares debido a discriminación contra personas LGBT en establecimientos educativos y empresas.

La menor participación en la fuerza de trabajo deriva en más pobreza y peor salud, lo que a su vez causa mayores costos de programas sociales y sanitarios, por no hablar de la menor producción económica.

También hay costos geopolíticos: en 2014 el Banco Mundial congeló un préstamo de 90 millones de dólares para el área de salud de Uganda debido a que en el país se había a probado la legislación de condena a la homosexualidad.

Alrededor del 64 por ciento de los empleados LGBT en 10 países, entre ellos los Estados Unidos, Brasil, India y China, dijeron que ocultan su identidad sexual en el trabajo, según una investigación del Center for Talent Innovation.

La mayor parte de las grandes empresas estadounidenses dicen que garantizan que la protección que gozan sus empleados en los Estados Unidos se extienda a sus oficinas en el exterior, dijo Todd Sears, fundador y director de Out Leadership, una firma consultora con sede en Nueva York.

El gobierno de los Estados Unidos hace lo mismo y ofrece capacitación en diversidad a empleados de todo el mundo, dijo Regina Jun, presidenta de GLIFAA, que representa a los empleados LGBT del Departamento de Estado y otros organismos de relaciones exteriores.

Si bien algunos empleados optan por no trabajar en lugares donde el clima sociopolítico es hostil, muchos lo hacen, en especial si tienen calificaciones como fluidez en una lengua extranjera o experiencia en agricultura.

La realidad en algunos países es que los empleados LGBT enfrentan una difícil opción respecto de cómo vivir.

Algunas parejas prefieren no casarse, por más que eso significa renunciar a la cobertura de salud del cónyuge.

ERNST & YOUNG

Si bien las compañías dicen que apoyan la igualdad y la inclusión en todo el mundo, adaptan la forma en que se transmite ese mensaje según el lugar donde se encuentren.

EYT, la consultora global conocida también como Ernst & Young, opta por tener una conversación sobre temas LGBT en un plano ejecutivo en algunos países asiáticos porque es algo que tiene más peso entre empleados y clientes, dijo Chris Crespo, director de inclusión de EY Américas.

En cuanto a los empleados, EY ofrece a las parejas del mismo sexo iguales beneficios que a las parejas heterosexuales que trabajan en el exterior, lo que comprende de ayuda para la obtención de visa para los cónyuges.

En algunos países eso podría no ser factible. Las compañías suelen tratar de disuadir a los empleados de trasladarse a lugares donde no estarán a salvo.

Por ejemplo, una pareja gay con hijos podría tener problemas en Rusia, que, al igual que Lituania y Nigeria, ha prohibido la defensa de los derechos LGBT, dijo HRC.

Se le llama “propaganda”, una nebulosa categoría en la cual podría entrar la paternidad homosexual, dijo HRC.

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