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Cinco minutos en el Buen Fin

A las 0:00 horas de este viernes inició El Buen Fin. Cientos de personas se dieron cita en el Sams Club de Lomas de Sotelo para aprovechar las rebajas que se registran durante los cuatro días que dura el programa.
Carolina Ruiz
14 noviembre 2014 1:49 Última actualización 14 noviembre 2014 2:29
El Buen Fin. (Édgar López)

Antes de comenzar el viernes, los socios de la cadena de tiendas ya aguardaban a que abrieran las puertas. (Édgar López)

Cinco minutos después de que se abrieran las puertas del Sams de Lomas de Sotelo, en la zona metropolitana de la Ciudad de México, la familia Montes ya estaba formada en las cajas para pagar dos pantallas de 32 pulgadas. De hecho ya estaban planeando qué comprarían al día siguiente en su regreso.

“¡Es que nos escondimos!”, dijo la abuela de la familia Montes en medio de risas, luego de contestar por qué fueron tan rápidos en su selección de mercancía.

El Sams Toreo cerró sus puertas a la operación habitual en punto de las 10 de la noche, para preparar toda la mercancía que correspondía al primer día de El Buen Fin, por lo que todos los clientes, o socios, como son nombrados por el personal del Sams, tuvieron que salir y en algunos casos esperar a que se abrieran de nuevo las puertas en punto de las 00:00 horas del viernes.

Todos, menos la familia Montes, que esperaron el Buen Fin para adquirir sus pantallas LED y que decidieron no salir, para que su pequeña hija no padeciera frío.

“Nos esperamos a que hicieran el conteo de 10 y luego fuimos por nuestra pantalla. Ya la habíamos visto, y nos ahorramos más de mil pesos en cada una.

Ahora ya nos vamos a descansar porque vamos a volver mañana”, dijo el señor Montes mientras le informaban que tendría que esperar 15 minutos más para que le cobraran su mercancía.

A las 23:00 horas ya había alrededor de 50 personas esperando que las puertas del almacén se abrieran de nuevo. A las 23:30 eran más de 100. Los empleados en el Sams esperaban emocionados realizar el conteo final para ver a los clientes correr emocionados por sus pantallas y tomarle fotografías.

La familia Montes también les tomó fotografías, cuando decidieron que ya no había ningún problema por haber esperado desde adentro del Sams.

Luego de esos cinco minutos era común chocar con carritos de supermercado con una, dos o tres pantallas, en los pasillos saturados por gente revisando laptops, tablets, smartphones, equipo de audio y videojuegos. También perfumes.