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Centrales de abasto, las nuevas Saba y Nadro de los medicamentos

01 febrero 2014 8:15 Última actualización 29 noviembre 2013 5:2

 [Pequeñas firmas desplazan poco a poco a los otrora “reyes” del negocio de la distribución de fármacos en el país. / Bloomberg] 


 
Miguel Ángel Pallares
 
 
El mercado alterno de distribución de medicamentos crece con fuerza, mientras que las empresas tradicionales, como Casa Saba y Nadro, se debilitan. En los últimos 10 años, las centrales de abasto y los pequeños intermediarios se han quedado con el 40 por ciento del negocio de distribución a expensas de los otrora líderes del mercado, según organismos y expertos del sector.
 
La principal razón del impulso de este canal de distribución son los precios bajos que permiten márgenes de ganancia de 15 por ciento en promedio para las farmacias, lo cual es tres veces superior al 5 por ciento de descuento ofrecido por los mayoristas tradicionales, quienes además imponen mayores condiciones para abastecer los productos.
 
 
El Surtidor de tu Farmacia, Barafarma, La Michoacana y decenas de pequeñas empresas que operan bodegas en la Central de Abasto de la Ciudad de México, así como otros 25 centros de este tipo en el país, han generado un mercado de más de 6 mil millones de dólares, el cual podría expedir hasta el 50 por ciento de la mercancía que se vende en los anaqueles de las farmacias en el 2016.
 
 
Directivos de empresas de distribución comentaron a El Financiero que incluso, este canal de distribución ha traspasado fronteras, ya que en sus negocios establecidos en la Central de Abasto del Distrito Federal no sólo reciben a farmacéuticos de todo el país, sino también a clientes de Centroamérica.
 
 
“La principal razón por la que vienen es el precio y lo segundo es porque las farmacias pequeñas tienen muy poco acceso a una cuenta de crédito con los grandes mayoristas, pues piden muchos requisitos, desde un aval, una casa...”, explicó Juvenal Becerra, director de Barafarma.
 
 
Esta firma opera dos bodegas en la Central de Abasto de Iztapalapa (en el DF) y a sus establecimientos llega gente de Guatemala y El Salvador, quienes “se llevan tráileres repletos de mercancía, incluyendo medicinas”. La empresa se abastece directo de los laboratorios, pero también de distribuidores tradicionales con los que acuerda un buen precio.
 
 
“Comercializamos de todo: medicamentos similares y de patente, especializados, antibióticos y material de curación. Este mercado tendrá unos 15 años que se empezó a desarrollar y ha crecido bastante”, comentó Roberto Guido, director general de El Surtidor de su Farmacia.
 
 
El Surtido de su Farmaciacomenzó su negocio con la venta de abarrotes, pero después se expandió a perfumería y más tarde a productos de libre venta. Ahora, su objetivo es competir con los descuentos que ofrecen autoservicios como Walmart y Soriana, y las cadenas como Farmacias Guadalajara y Benavides.
 
 
 
 
Los nuevos reyes del negocio
 
 
 
En México existen entre 300 y 500 distribuidores alternos de medicamentosque tienen presencia nacional, entre los cuales destacan; Barafarma, El Surtidor de su Farmacia, Grupo Levic, Grupo San Juan y Farma Amigo, de acuerdo con la Asociación de Distribuidores Nacionales de Medicamentos y Genéricos (Dinamegi).
 
 
“Nosotros también damos financiamiento desde una semana hasta 30 días, cualquier farmacéutico puede comprar producto, pero no se vende al menudeo, porque está prohibido y pedimos que los clientes sean empresas bien establecidas”, explicó Antonio Wolffer, presidente de Dinamegi.
 
 
Sin embargo, para Guillermo Carrasco, especialista farmacéutico del Tecnológico de Monterrey, este mercado alterno genera riesgos de salud pública, ya que puede ser un canal de venta para los medicamentos robados, ilegales o degradados, pues no cuenta con un control de calidad sobre los productos.
 
 
“Hay un riesgo, porque la supervisión es poca. Algunos productos necesitan cámaras frías y en general, los medicamentos deben de estar a 25 o 28 grados, si el transporte se calienta se pueden degradar los medicamentos”, dijo.
 
 
De acuerdo con la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias, en 2003 los distribuidores alternos apenas alcanzaban una mínima participación en la dispensación de fármacos, pero lograron consolidarse con el surgimiento y aceptación de los genéricos, lo cual ha equilibrado la dominancia del sector.