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Casonas de Paseo de la Reforma que sobreviven
al boom inmobiliario

Ya sea por su valor artístico, patrimonial o histórico, a lo largo de 
Paseo de la Reforma, hay 60 inmuebles catalogados dentro del patrimonial cultural urbano, reliquias arquitectónicas que datan de principios del siglo pasado.
Ana Valle
29 diciembre 2015 21:41 Última actualización 30 diciembre 2015 4:55
La casona ubicada al frente de Glorieta de la Palma es utilizado actualmente por Banorte. (Braulio Tenorio)

La casona ubicada al frente de Glorieta de la Palma es utilizado actualmente por Banorte. (Braulio Tenorio)

En medio del boom inmobiliario que ha vivido una de las principales avenidas de la Ciudad de México, Paseo de la Reforma, aún se conservan reliquias arquitectónicas que datan de principios del siglo pasado.

Reforma Centro hoy cuenta con 17 edificios de oficinas clase A (las más modernas y de mayor calidad) con una superficie rentable de 581 mil metros cuadrados, el 11 por ciento del total del mercado de la Ciudad de México y que podría alcanzar el 13 por ciento en los siguientes tres años.

De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del DF, entre Eje 2 y la calle de Lieja, en la colonia Juárez, donde ahora se ubica Torre Bancomer, hay 60 inmuebles catalogados dentro del patrimonial cultural urbano, ya sea por su valor artístico, patrimonial o histórico.

“Cuando están catalogados (los inmuebles) no pueden llegar desarrolladores a ‘tirar’ casas con valor histórico y generar una nueva arquitectura, en todo caso, pueden reinvertarlos, utilizar estas casonas y darles un uso distinto al habitacional partiendo de la estructura original, lo que le da un toque especial”, dijo Manuel Díaz Mercado, director general de Coldwell Banker Invest.

Entre las casonas que no han sido intervenidas y reutilizadas para construir grandes torres de oficinas se encuentra la del número 365 que fue rehabilitada y hoy usa Banco Ve por Más. También está la de Reforma 297 en la colonia Cuauhtémoc, la cual está clasificada por el INBA, INAH y Seduvi, y ha sido cubierta con mantas, al tiempo que algunos vecinos han acusado que se está demoliendo para construir una torre.

En el número 264 está Casa Reforma, la cual está en uso y tiene como inquilinos a comercios, además de un salón de eventos. También, en el número 454 opera el Colegio Nacional del Notariado.

Díaz Mercado explicó que estas casonas han sido conservadas por familias, aunque otras permanecen desocupadas, ya que los trámites para cambiar el uso de suelo pueden llegar a demorar más de un año.

“Son trámites de gestoría y elevarlo a Seduvi pueden demorar hasta un año o más, en que se tienen que entregar planos, levantamientos y entregar papeles y demás requisitos. Una vez que pasa por la Seduvi, va a diferentes dependencias hasta llegar al legislativo local y ellos tienen que validar el cambio de uso de suelo, es un trámite complicado, que toma mucho tiempo y dinero”, agregó el experto.

En algunos casos, se han obtenido permisos para desarrollar proyectos en estas viejas casonas.

Un caso es Torre Reforma, que será el edificio más alto del Distrito Federal con 244 metros y que se edifica sobre una casona que data de 1929. De igual modo, Torre Mapfre, de Pulso Inmobiliario, se construyó alrededor de una casona ubicada en la esquina de Río Rihn.

Hay otros proyectos, como University Tower, que se edificará detrás de la casona del University Club, la cual es una obra que data del porfiriato.

Adrián García, de la firma Tinsa, explicó que estos inmuebles si bien tienen un elevado valor artístico, esto no se refleja en su precio de mercado, ya que por sus características es imposible aprovechar el terreno para usos que predominan en el corredor, como son las grandes torres de oficinas.

Muchas de estas viejas casas construidas en el siglo pasado, cuando Paseo de la Reforma era “El Paseo del Emperador”, requieren de una inversión hasta 30 por ciento más alta para restaurarse que el que exigiría construir una vivienda nueva en la Ciudad de México, por lo que sus propietarios han optado por abandonarlas o adaptarlas para instalar museos o espacios comerciales y hacerlas rentables.

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