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Cadillac vende su propio 'Tesla' a precio de remate

La automotriz ofrece su primer auto eléctrico con un descuento del 35 por ciento de su precio de lista, debido a que en los últimos 18 meses sólo ha vendido mil 835 unidades; sin embargo, la empresa no lo ve como un fracaso, sino como un aprendizaje. 
Bloomberg
14 mayo 2015 16:48 Última actualización 14 mayo 2015 17:7
Cadillac ELR

El Cadillac ELR se vende por debajo de lo 50 mil dólares. (Bloomberg)

El primer auto eléctrico Cadillac en la larga historia de la marca, el ELR coupé, es una síntesis maravillosa de energía limpia y rasgos distinguidos; sin embargo, se vende como una vieja Chevette oxidada.

En los últimos 18 meses se han vendido solamente mil 835 Cadillac ELR Coupé en Norteamérica. Los concesionarios en la zona de Nueva York están pregonando el ELR apenas por debajo de 50 mil dólares, un descuento increíble de 35 por ciento sobre su precio de lista, según TrueCar, una plataforma en internet que permite a los compradores cerrar el precio antes de visitar al comerciante.

“Es justo decir algo: hemos hecho un gran ejercicio de aprendizaje con este auto”, dice el director de marketing de Cadillac, Uwe Ellinghaus.

Muchos autos eléctricos se venden por debajo de sus precios de lista en este momento, ya que los bajos precios de la nafta atraen a los conductores hacia vehículos más grandes y menos eficientes. La disminución en el caso del ELR, en comparación con la de sus pares, es excepcionalmente drástica.

El principal problema del ELR es que la tecnología verde de Cadillac –la batería y el tren de potencia- también pueden encontrarse en el Chevrolet Volt, un primo corporativo con un precio de lista de sólo
35 mil 170 dólares. Se necesita mucho cuero lujoso, faros delanteros LED y molduras de madera de olivo en la cabina para justificar el doble de precio.

Cadillac fijó el precio inicial tan alto, en parte, para reflejar los detalles opulentos ofrecidos como norma, antes que como opciones extra. “De hecho, el precio de venta al público sugerido por el fabricante era realmente apetecible”, dice Ellinghaus. “Sobrestimamos que los clientes se darían cuenta de que con ese precio nuestros competidores eran vulnerables”.