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Así batallé para obtener
una factura en el estacionamiento del AICM

En la era digital, el Aeropuerto capitalino obliga a sus usuarios a que pasen más de media formados para poder facturar su estacionamiento.
Jonathan Ruiz
30 abril 2015 20:55 Última actualización 01 mayo 2015 10:3
Mi último obstáculo para poder salir del estacionamiento del AICM. (Jonathan Ruiz)

Mi último obstáculo para poder salir del estacionamiento del AICM. (Jonathan Ruiz)

Pasemos por alto que salí de Monterrey más de una hora tarde de lo que marcaba mi boleto de regreso. Cuando uno habita una ciudad saturada hasta en su espacio aéreo, debe aprender a asumir los costos.

El avión simplemente no podía despegar porque en el DF no lo dejaban aterrizar. El verdadero problema comenzó al llegar a la Terminal 2 del Aeropuerto.

Dejé mi carro durante más de 24 horas en el estacionamiento de dicho complejo y al llegar, lo que debería ser un proceso de pagar e irse, mutó en una cruzada urbana que compartí con decenas de individuos.

Los atribulados fuimos quienes pretendíamos facturar ese pago durante este miércoles por la noche.

Seguí los pasos debidos: pasar a la máquina automática, entregar al robot dinero en efectivo, solicitarle un recibo mediante un proceso digital y acudir con ese papel a una ventanilla ubicada a unos metros de distancia. Ahí me detuvo un proceso incomprensible para quienes cargamos con una súper computadora en el bolsillo: usted no puede facturar en línea, así que a la línea.


Y ahí estábamos. Fatigados los viajeros. Formado uno tras otro apenas distraídos por las novedades que muestra la pantalla de un “Smartphone”. De muchos. Cada quien el suyo, pues.

Entramos luego en confianza. Mi vecino de adelante discutía con su esposa la hora a la que debían llegar el sábado los invitados a la pelea de Mayweather y Paquiao. “A las ocho” dijo. “No, a las nueve, ¿para qué los quieres tan temprano si la pelea es a las doce?, respondió ella”. “lo que diga tu madre” dijo él a su hijo, quien hacía las veces de telegrafista entre sus progenitores y quien entendí, era su tío, un tío cuya intención era buscar pretexto para beber cerveza.

Fue justamente el padre de esta breve historia quien puso orden. Se fue hasta el frente de la fila. Cruzó palabras y a partir de ahí comenzamos a avanzar. ¿Vas a pedir factura? Pasa del lado izquierdo. ¿Vas también a pagar con tarjeta? (pobres de ellos), entonces tú pasa con el señor de la derecha. Y así, más o menos, uno y uno, pues.

Tocó mi turno. La agobiada señorita del lado izquierdo de la ventanilla y yo, frente a frente por unos segundos. ¿De veras no se puede hacer por internet? No, tiene que ser aquí, contestó mortificada ella. Hizo lo que debía hacer y al final me entregó un papel y envió un mail con información fiscal.


Media hora después de pagar, había sido liberado. Pero aún faltaba un obstáculo: el estacionamiento sólo ofrece 15 minutos de tolerancia para salir, una vez pagado el boleto. Tomé el riesgo. Subí a mi coche y conduje a la puerta de salida. Metí mi boleto en otra máquina: “pase a la caja”, me contestó con un frío mensaje de texto exhibido en su pantallita.

Presioné un botón, el único a la mano. Del otro lado un individuo contestó: Pumasa, buenas noches…

"Oiga ya pagué, pero me pasé del tiempo por ir a facturar y ahora no puedo salir".

 Mire, léame el número que viene en el boleto y ya acabamos con este drama usted y yo, quiso decirme él, aunque lo expresó de otra manera. Yo había esperado a un par y detrás de mí, dos coches aguantaban. Ahí le va el número. Ahí le va su salida, nomás déjeme el boleto encima de la máquina. Al fin libre. Detenido por más de media hora por un proceso incomprensible en la época de la factura electrónica.


* * *


Un empleado del Estacionamiento de la Terminal 1 Nacional indicó que la facturación del pago del servicio de estacionamiento debe de ser de forma personal, en las instalaciones del AICM, debido a que se canceló el sistema de facturación electrónica.

“Me parece que van a regresar a la facturación en línea, pero todavía no nos avisan”, afirmó.

A pesar de las largas filas, dijo que la orden de la administración del AICM es que sólo en el lugar de pago se debe de facturar, por lo que no existen otras ventanillas disponibles. Los horarios de facturación son las 24 horas del día y se debe de realizar el trámite sólo en el mes en el que se realizó el pago, detalló.