Empresas
caso de estudio

Amor Casero le ‘pone sabor’ al negocio de helados artesanales

De la mano de la ONG Proempleo, Amor Casero obtuvo capacitación para aterrizar su idea de principio a fin. Así fue como logró establecer un negocio enfocado a los helados artesanales, que aunque no es el único, ha sabido diferenciarse por la calidad y sus postres bajos en calorías.
Carlos Guzmán
07 julio 2015 20:38 Última actualización 08 julio 2015 4:55
Amor Casero

La heladería nacida en el 2012, dedicada a la producción y venta de helados de crema y sorbetes artesanales, tiene sucursales en la colonia Roma y Polanco. (Eladio Ortiz)

La receta es simple, aunque no carece de gracia y conocimiento. Se combina el jugo de varios limones y se agrega una infusión de té de limón. Con ello se obtiene una nieve fresca, natural y color blanco, tal como pigmenta el néctar del limón, y no verde, como el que generan los colorantes.

Así es Amor Casero, una heladería nacida en abril de 2012, dedicada a la producción y venta de helados de crema y sorbetes artesanales, es decir, sirviéndose en cada uno de los procesos de frutas de temporada y otras materias primas completamente naturales.

“Yo siempre había hecho postres, comencé en casa con una heladera doméstica a hacer muestra y sabores de helados”, comentó Guadalupe González, fundadora y dueña del negocio, que a la fecha cuenta con una heladería establecida en San Miguel Chapultepec, lugar donde también recae la producción desde hace poco más de tres años.

Si bien la aventura de Amor Casero comenzó como un pequeño negocio, hoy en día cuenta con otra heladería en la colonia Roma, entre las calles de Orizaba y Querétaro, y otra recién abierta en la calle de Masaryk, en Polanco, además de un pequeño carrito que ofrece servicios en cumpleaños bodas y todo tipo de eventos.

Otro de los focos de venta de la esta heladería es el destinado a hoteles y restaurantes por mayoreo, siendo este sector el que aporta aproximadamente el 40 por ciento de las ventas totales, de acuerdo la fundadora.

De acuerdo con González, el éxito no ha llegado por arte de magia, pues el negocio de la heladería artesanal tiene su grado de complejidad.

El helado no se trata sólo de juntar ingredientes y meterlos en una máquina, se tienen procesos claros que se deben respetar para que el producto sea cremoso, agradable al paladar, y no sea sólo una bola de hielo

Aunque la tarea no es fácil, la fundadora comenta que la heladería es un negocio noble y divertido, pues también permite una gran cantidad de técnicas, un aspecto que aunado a la gran cantidad sabores lo convierte en un escaparate para usar la creatividad, un aspecto que no es ajeno a su otra profesión, la de arquitecta.

En este sentido, los sabores que se ofrecen diariamente son una veintena, pero las combinaciones de sabores son inmensas, ya que se prepara desde el tradicional sabor vainilla, hasta el exclusivo helado de mazapán, pasando por novedosas combinaciones como naranja con mezcal, menta con ron o guayaba con cardamomo. Estas últimas empleando técnicas especiales que facilitan agregar infusiones y alcohol.

La gran combinación de sabores (a la fecha la fundadora cuenta por lo menos 50 sabores y combinaciones distintas) puede ser una de las razones del éxito de Amor Casero, aunque no la única, ya que González lo atribuye a que los últimos años se han caracterizado a por una creciente tendencia a consumir alimentos naturales, no industriales y de mayor calidad.

“En el mundo entero el interés por el helado artesanal ha crecido en los últimos años. En el año de 1996 la mitad del helado que se producía era industrial y la otra mitad era artesanal, lo que en 2013 se modificó, ya que casi el 70 por ciento pasó a ser artesanal y el 30 por ciento restante industrial”, comentó González citando cifras de una de las industrias más importantes del helado: la italiana.

Otra de las razones del éxito es la tendencia hacia lo saludable, pues un helado de esta tipo es mucho más bajo en calorías de lo que se podría pensar, ya que ninguno rebasa las 275 kcal por cada 100 gramos, lo que los exenta del Impuesto Especial Sobre Productos y Servicios (IEPS). Por citar dos ejemplos, el sabor mazapán no llega a las 194 kilocalorías, mientras que el sorbete de limón rebasa por poco las 94.

Así, de la mano de la ONG llamada Proempleo, de donde obtuvo capacitación para aterrizar su idea de principio a fin, Guadalupe González ha logrado establecer un negocio enfocado a los helados artesanales, que aunque no es el único, ha sabido diferenciarse por la calidad.

“Vamos creciendo poco a poco, conforme avanza la demanda y nuestra capacidad para sostenerla. Vamos despacio para mantener la calidad porque finalmente es lo que nos diferencia”, comentó.

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Combinación de sabores

Número de empleados: 3
Costo de helado al público: 30 pesos por 100 gramos
Costo por litro: 160 pesos
Oferta diaria de sabores:
20
Sabores existentes: Más de 50

Amor Casero