8 retos a considerar si quieres ser emprendedor social
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8 retos a considerar si quieres ser emprendedor social

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8 retos a considerar si quieres ser emprendedor social

Aunque muchos creen que la búsqueda de financiamiento es la principal barrera, en realidad no es la única limitación para los que buscan emprender y tener un impacto social al mismo tiempo.

Nieves Tejada
07/09/2018
Desde que el emprendedor empieza a desarrollar su concepto hasta que lo comercializa pasa un largo proceso y el 95 por ciento de las ideas no llegan al final.

¿Estás pensando en emprender y crees que tu idea puede generar un cambio social? Según expertos y emprendedores con años de experiencia estas son las barreras que tendrás que superar para comercializar tu idea.

Uno de los principales quebraderos de cabeza para muchos emprendedores sociales es cómo dar con el talento adecuado y crear un equipo de trabajo sólido y comprometido. María José Céspedes, directora general de Ashoka para México, Centroamérica y el Caribe considera que muchos de los emprendedores que forman parte de su organización tienen dificultades en crear equipos comprometidos y duraderos para seguir creciendo.

Los expertos consultados coinciden en que muchas veces los emprendedores sociales necesitan tipos de financiamiento que no existen. El hecho de que sus proyectos no sean redituables a corto plazo o se basen en resultados intangibles, dificulta mucho la captación de inversión.

Es por eso que la gran mayoría recurre en las etapas iniciales a plataformas de captación de fondos privados como campañas de crowdfunding o el uso de recursos propios.

Un emprendedor social debe entender que las problemáticas que está resolviendo no son específicas a los lugares donde ellos están trabajando. Muchos de los problemas también se dan en otras partes de la región, del país o del mundo. Los especialistas creen que el reto de escalar es encontrar a las contrapartes que pueden llevar los proyectos a otra geografía.

Cuando alguien decide emprender para generar un cambio social es porque realmente cree que su idea es realizable pero no debe olvidarse de la viabilidad económica.

Mauricio Preciado, del fondo de inversión de impacto Alphamundi, cree que uno de los elementos más complejos para el emprendedor social es lograr definir un modelo de negocio que sea viable y que sea demostrable frente a los inversionistas y los clientes.

Tanto los expertos como los emprendedores consultados aseguran que actualmente existe una brecha entre los procesos de incubación y los procesos de aceleración o escalabilidad de proyectos.

Según Héctor Eduardo Martínez, fundador de GrupoPaisano y recientemente galardonado con el premio Visionaris 2018 al mejor emprendimiento social, en México hay muchas incubadoras, algunas que se especializan en temas de impacto social pero muchas de ellas dejan al emprendedor en una etapa demasiado prematura, en la que todavía no tienen bien probado su modelo de negocio y por lo tanto les es muy difícil encontrar inversión de capital para poder escalar. Además, Héctor asegura que el ecosistema de inversión de impacto es muy incipiente en México.

Como emprendedor social, debes estar dispuesto a seguir trabajando aunque nadie te escuche o te cierren puertas. Este es el reto más importante que ha tenido que enfrentar Martha Isabel Ruiz Corso, activista ecológica desde hace más de treinta años y fundadora del Grupo Ecológico Sierra Gorda, una iniciativa ciudadana que busca reducir las emisiones de carbono en esta zona de México, considerada Reserva de la Biosfera.

Otro reto común para muchos emprendedores sociales es que no saben cómo monetizar el impacto y traducirlo a un lenguaje que el inversionista entienda, en la mayoría de los casos porque se trata de resultados intangibles.

El momento clave de todo emprendimiento social es lo que se conoce como “prueba de concepto”. Desde que el emprendedor empieza a desarrollar su concepto hasta que lo comercializa pasa un largo proceso y el 95 por ciento de las ideas no llegan al final.

Esta es la barrera más importante para Tirian Mink, creador de Neta Cero, una empresa que ha desarrollado un modelo de captación de agua de lluvia para abastecer con este recurso a los 9 millones de personas en México que todavía no cuentan con servicio de agua en sus hogares.