'Traidor', gritan morenistas a Alberto Anaya
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'Traidor', gritan morenistas a Alberto Anaya

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'Traidor', gritan morenistas a Alberto Anaya

Victoriano Wénces, dirigente en Guerrero del PT, quien bloqueó la alianza del partido con Morena en Guerrero, se declaró un 'soldado' de Astudillo hace unas semanas.

Rivelino Rueda
08/06/2018

Alberto Anaya, dirigente nacional del PT, es un hombre solitario en tierras guerrerenses.

Los gritos de “fuera” y “traidor” provocan que el dirigente nacional del PT se esconda, se invisibilice, clave la mirada en el piso del templete y se desconecte por completo del mitin que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

“¡En Morena no queremos soldados de (Héctor) Astudillo (gobernador priista de Guerrero)!”, lanza el candidato de Morena a la alcaldía de Tlapa, Marco Antonio García.

Las palabras son puntas filosas para Alberto Anaya, pero sobre todo para el dirigente estatal de ese partido, Victoriano Wénces, quien bloqueó la alianza del Partido del Trabajo con Morena en Guerrero, se declaró un “soldado” de Astudillo hace unas semanas y, además, impugnó la candidatura de Marco Antonio García, la cual se encuentra en vilo a dos semanas de la elección.

Pero todo el enojo, toda la furia de los reclamos de los morenistas guerrerenses de Tlapa, municipio enclavado en el corazón la región de La Montaña, caen sobre Anaya Gutiérrez, a quien de nada le sirve refugiarse en el enorme cuerpo de Félix Salgado Macedonio, candidato de Morena al Senado.

Los gritos vienen de atrás, de enfrente y de los costados del templete. Para el dirigente nacional petista, cuando llega al mitin y cuando lo presentan, es de “¡fuera!” “¡fuera!” Para el líder estatal, quien de plano no llega al acto proselitista, las consignas son las de “¡traidor!” “¡traidor!” López Obrador primero observa las protestas, pero luego interviene.

“¡Estamos hablando de temas trascendentes para la vida del país, no de Wénces!”, recrimina el tabasqueño casi al inicio de su discurso por los insistentes gritos de desaprobación al petista guerrerense.

Alberto Anaya se hace más invisible, se encoge de hombros y se esconde atrás de los candidatos de Morena. Amílcar Sandoval, dirigente estatal morenista, opta por sacarle la vuelta. Salgado Macedonio es el único que intercambia palabras con el petista, quien, al final del mitin, se queda irremediablemente solo.