Economía

Una miscelánea más

01 febrero 2014 9:26 Última actualización 01 noviembre 2013 5:54

[10 años, periodo de transición para Repecos / Bloomberg]


 
Marcela Ojeda
El gobierno federal se precipitó, al no querer reconocer que las condiciones de la economía no eran adecuadas para efectuar una Reforma Hacendaria de gran calado, sino que sólo alcanzaban para hacer otra miscelánea fiscal. Con esta decisión, se perdió una gran oportunidad, coincidieron fiscalistas y académicos consultados por El Financiero.
 
La reforma hacendaria es un trazo a medias tintas que no está arreglando el sistema fiscal ni promueve la inversión, por lo que es probable que nos deje en un muy mal mundo, donde encima de que hay mucho descontento, se requiere elaborar una reforma fiscal en serio”, consideró Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
 
Nos ganó el machismo y la falta de humildad. Tanto la habíamos prometido que había que cumplir, y terminó en algo que no dejó feliz a nadie, ni a la propia gente de Hacienda, quienes tienen muy claro que a la vuelta de la esquina habrá un problema importante”, expuso.
 
José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDICE), indicó que si bien se requería avanzar en una reforma hacendaria, se debió contemplar que en un momento de desaceleración, en el que la economía crecerá cuando mucho 1 por ciento este año, no era del todo pertinente hacer las modificaciones con la profundidad que se intentó.
 
Por su parte, Gabriel Pérez, director de la Escuela de Economía de la Universidad Panamericana (UP), señaló que por definición, un impuesto es recesivo, “y si en una economía deprimida se implementa una reforma hacendaria, el gran peligro es que la desaceleración se ahonde y que 2014 comience con una recesión de la economía”.
“Lo mejor hubiese sido posponer la reforma hacendaria para cuando la economía ya estuviera en otro ciclo económico y sólo haber presentado la propuesta bajo el nombre de miscelánea fiscal”, acotó.
 
Villarreal Páez enfatizó que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) pudo hacer las principales iniciativas señalando que: “uno, la economía está pasando por un bache y vamos a hacer una política fiscal contracíclica para tratar de estimularla y sacarla de él; dos, que tenemos muchos huecos en nuestro sistema de Impuesto Sobre la Renta (ISR), por lo que vamos a meter una miscelánea, tratando de tapar esos hoyos, dándole mayor autoridad al SAT; y tres, que por el lado del gasto, le estamos apostando a una seguridad social universal, por lo que vamos a ir haciendo que la estructura de todos los programas nos lleven hacia ella; y cuarto, hagamos un correcto ejercicio de valuación, para ver cómo estamos, en la que la incidencia sea muy clara y transparente para todos”.
 
Añadió que, después de haber cumplido con esta serie de condiciones, lo que procedía era que en 2014 se discutiera una reforma fiscal de gran magnitud.
 
De la Cruz Gallegos indicó por su parte que se debieron haber presentado cambios graduales en los que se negociara con los sectores más afectados, como los empresarios y las personas físicas. “Porque muchos de los efectos de la reforma hacendaria se van a sentir más allá de 2014”.
 
Agregó que en las declaraciones anuales de 2014, a efectuarse entre marzo y abril de 2015, se experimentará el efecto de los primeros elementos de la reforma, “que al ser recaudatoria seguramente afectará los ingresos y pagos fiscales de las personas”.
 
El académico puntualizó que debió haberse hecho una transición fiscal que permitiera a empresas y familias ir realizando de forma gradual el ajuste.
 
“Además, se debieron ir perfilando los cambios de mayor fondo a lo largo del sexenio, porque sin lugar a dudas, cuando la economía no está creciendo, aplicar los ajustes de la magnitud que se plantearon, genera trastornos en la economía”, reiteró.