Economía

¿Tu apellido empieza con 'M', 'V' o 'Z'? Quizá tengas menos oportunidades que los Álvarez, o Castro

Algunos estudios muestran que la primera letra del apellido influye en la vida y futuro de las personas, especialmente cuando se es joven.
Bloomberg
10 febrero 2017 10:14 Última actualización 10 febrero 2017 10:15
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(Shutterstock)

En una época, si usted necesitaba con desesperación un herrero o un remolque, o quizá salir de la cárcel, recurría a un voluminoso libro lleno de cientos de páginas amarillas sumamente delgadas.

Las categorías tendían a comenzar con una plétora de nombres y apellidos con “A”, desde Aaron’s Locksmith hasta Aadvark Towing y AAA Bail Bonds.

Obviamente, figurar primero en una lista tiene valor económico, aunque eso signifique ser casi impronunciable.

Los nombres y apellidos pueden decidir nuevos destinos en todo tipo de maneras. En los Estados Unidos, por ejemplo, algunos estudios han demostrado que los apellidos que los estereotipos consideran comunes entre los negros pueden obstaculizar las perspectivas de empleos y de vivienda.

Los artículos académicos revelan una discriminación similar de parte de los estadounidenses, así como también de los europeos, respecto de gente con apellidos árabes, turcos y otros de Oriente Medio.

¿Y qué pasa con la primera letra de un nombre? ¿La posición de un nombre en el alfabeto afecta algo más fuera de las Páginas Amarillas? Pese a no ser tan deliberadamente perjudicial como lo dicho anteriormente, la idea no es tan descabellada.

Personas y empresas figuran todo el tiempo por orden alfabético, y no sólo en el directorio telefónico. Su rango puede afectar sutilmente las elecciones que hace la gente, con consecuencias de largo alcance.

Los inversores son un buen ejemplo. Dos trabajos de investigación publicados el año pasado en la Review of Finance constataron que las acciones con nombres cercanos al inicio del alfabeto se negocian con más frecuencia que las cercanas al final.

Estas acciones de inicio del alfabeto también tienen valoraciones más altas, señaló un grupo de investigadores. Los autores detectaron el efecto en los fondos comunes de inversión: los fondos con nombres al comienzo del alfabeto atraían más dinero que los que se hallaban más adelante.

Puede parecer ilógico elegir una inversión con base a su nombre. Pero no es exactamente lo que ocurre. Muchos inversores no tienen tiempo de verificar cada acción, de modo que toman un atajo. “De cara a una gran cantidad de opciones, los individuos suelen elegir la primera opción aceptable en vez de la mejor opción posible”, fue la conclusión de los investigadores en un estudio.

Muy bien, pero ¿qué pasa con seres humanos? ¿Las vidas y los destinos de las personas se ven realmente afectados si su apellido comienza con una “W” en lugar de una “C”?

Dos economistas de la Universidad de Colorado hallaron pruebas contundentes de que la primera letra del apellido importa considerablemente, especialmente siendo joven.

El profesor Jeffrey Zax y el estudiante de posgrado Alexander Cauley analizaron datos sobre la vida de más de 3 mil varones que se graduaron en escuelas secundarias de Wisconsin en 1957.

Comprobaron que los que tenían apellidos con letras muy avanzadas en el alfabeto rindieron menos en la escuela secundaria y en la universidad, y en el mercado de trabajo al comienzo de sus carreras.

“El efecto de la posición en el alfabeto es significativo, negativo y considerablemente grande”, escribieron Cauley y Zax. Si bien la correlación no necesariamente es causalidad, los investigadores consideran con firmeza que existe una conexión.

Las conclusiones sugieren que los docentes prestan menos atención a los alumnos que figuran más abajo en las listas de sus clases.

En promedio, los alumnos del secundario en el conjunto de datos tenían una probabilidad de 11.3 por ciento de ser designados como estudiante “sobresaliente” en su curso de graduación.

No obstante, si el nombre de un alumno estaba 10 letras más abajo en el alfabeto –por ejemplo “K” en comparación con “A” o “R” en vez de “H”- su probabilidad de ser “sobresaliente” caía 1.28 puntos porcentuales, una caída de más del 10 por ciento en promedio.

Las personas con nombres con las últimas letras del alfabero "tienen presumiblemente menos oportunidades", escriben los autores. "Por consiguiente, son menos preparados para aprovechar las oportunidades que se ofrecen".