Trump mantiene la guerra comercial con China, pero este sector es el que paga 'los platos rotos'
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Trump mantiene la guerra comercial con China, pero este sector es el que paga 'los platos rotos'

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Trump mantiene la guerra comercial con China, pero este sector es el que paga 'los platos rotos'

Aunque el presidente estadounidense ha logrado zanjar acuerdos como el USMCA, aún mantiene medidas restrictivas contra ese país, sin fijarse que está dañando a sus ciudadanos.

Bloomberg Por Shruti Date Singh y Tatiana Freitas
04/10/2018
El presidente de EU, Donald Trump.
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Si bien el nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés) aportó cierto alivio a los productores rurales estadounidenses, la mayor parte de la economía de la zona central todavía paga las consecuencias de la guerra comercial de Donald Trump con China.

Veamos el caso de April Hemmes, que cultiva soya y maíz en 405 hectáreas en Iowa.

Aseguró los precios de la mitad de su cosecha de soya entre marzo y junio debido a los “rumores sobre aranceles”. Entonces los impuestos de represalia de China golpearon en julio. Ahora, conforme se pone en marcha la cosecha, las ofertas en efectivo que recibe han caído por debajo de su costo de producción.

No se molestará en tratar de vender la mitad de la cosecha cuyos precios no se aseguró. En cambio, almacenará los granos, dijo Hemmes durante una entrevista en la Cumbre de Mujeres en Agronegocios, que tuvo lugar en Denver la semana pasada.

“La realidad es que quizá no tenga la oportunidad de vender eso por sobre mi costo de producción”.

Hemmes no es la única. En todo el mundo agrícola estadounidense, los productores sienten los efectos de la guerra comercial, desde los damascos o chabacanos, hasta el sorgo, son blanco de aranceles de represalia.

La disputa ha exacerbado el impacto de años de precios bajos en el contexto de un exceso de oferta de cultivos. Las ganancias de los productores rurales este año caerán 13 por ciento a 65 mil 700 millones de dólares, pronostica el Gobierno, con lo que los agricultores serán más dependientes de la asistencia.

Estos son algunos de los aspectos en que se ven afectados los agricultores:

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Fuente: Bloomberg

Una de las mayores repercusiones de los impuestos chinos de 25 por ciento a las exportaciones estadounidenses de soya es la divergencia de las tendencias de precios entre EU y exportadores rivales de Sudamérica.

La demanda de China, que busca soya de cualquier país menos de EU, ya ha hecho subir la prima de las exportaciones de Brasil. Ahora, conforme ese suministro exportable comienza a agotarse, le toca el turno a Argentina de pasar a primer plano.

Entretanto, los precios estadounidenses cayeron y, en muchas zonas, los precios en efectivo quedaron por debajo del nivel al que se negocian los futuros.

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Fuente: Bloomberg

Los agricultores estadounidenses sembraron más de 2.4 millones de hectáreas de sorgo este año.

El mercado se ha vuelto muy dependiente de las exportaciones a China, donde el sorgo se usa para alimentar a las piaras de cerdos.

Los precios en efectivo del sorgo cayeron en los elevadores del Medio Oeste y los puertos del Golfo de México en los últimos meses debido a las tensiones comerciales.

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Fuente: Bloomberg

El valor de las exportaciones estadounidenses de heno alcanzó unos mil 500 millones de dólares el año pasado, cuadruplicándose a lo largo de las dos décadas anteriores, en tanto China se convirtió en el principal destino de la variedad de alfalfa.

Se prevé que la guerra comercial hará caer los precios 7.5 por ciento y podría reducir los ingresos de los productores de alfalfa unos 377 millones de dólares, de acuerdo con un informe del Centro de Temas Agrícolas de la Universidad de California en Davis.

El gobierno de Trump ha tratado de moderar el impacto de los aranceles para los productores rurales, con la promesa de unos 12 mil millones de dólares de asistencia. Pero los agricultores como Hemmes de Iowa insisten en repetir un estribillo: “Preferimos tener comercio que ayuda”, afirmó la mujer.

“Lo que me asusta es que trabajamos 35 años para llegar al mercado chino y ahora desaparece”, comentó Hemmes, que también integra la junta de directores de la Asociación de la Soya de Iowa.

“Los mercados no regresan. Saber que trabajamos todos esos años y que ahora eso se pierda me resulta frustrante”.