Economía

Theresa May podría activar Brexit en marzo

En la primera semana de marzo, la Primera Ministra del Reino Unido podría comenzar el proceso de retirar al país de la Unión Europea, según dos funcionarios que indicaron que podría ser el 8 de marzo, cuando se publique el presupuesto británico.
Bloomberg
16 febrero 2017 18:8 Última actualización 16 febrero 2017 18:9
Brexit

(Bloomberg)

La primera ministra británica Theresa May tiene previsto activar el retiro del Reino Unido de la Unión Europea tan cerca como sea posible de la cumbre del bloque que tendrá lugar los días 9 y 10 de marzo, según dos funcionarios gubernamentales que participan en la planificación del Brexit.

Estas últimas noticias sobre la oportunidad sugieren que May está ansiosa de iniciar el proceso formal de abandono de la UE con bastante anticipación al plazo autoimpuesto del 31 de marzo. La primera ministra no puede actuar antes de que el Parlamento apruebe un proyecto que le dé permiso para hacerlo, y eso ocurrirá en fecha muy cercana a la cumbre.

La cámara alta discutirá el proyecto de ley la semana próxima y podría enmendarlo, lo que causaría alguna demora. El calendario prevé una votación final en la Cámara de los Lores el 7 de marzo y el presupuesto británico sale el 8 de marzo, lo que hace poco probable que May apriete el gatillo ese día.


El hecho de que el gobierno planee darle a la UE una notificación formal a comienzos de marzo desmiente las versiones de que hay mayores probabilidades de que se tome una medida más avanzado ese mes, después que el secretario del Brexit, David Davis, dijo que “el 9, el 10 no son fechas que reconozca en términos de nuestro calendario”.

Uno de los funcionarios gubernamentales añadió que comienzos de marzo también sería un acto de diplomacia sensible dadas las celebraciones planeadas para el 25 de marzo en conmemoración del 60 aniversario del Tratado de Roma, que estableció los fundamentos de la unión.

Cualesquiera correcciones al proyecto que hagan los legisladores de la Cámara de los Lores, harían que este volviera a la Cámara de los Comunes, la cual tendría que aceptar o rechazar los cambios. Un hecho así podría ver a la legislación pasar de aquí para allá en un proceso conocido como “ping pong” a fin de que se acuerde una versión mutuamente aceptable.

Aun así, el líder del Partido Laborista de oposición dijo esta semana que el proceso no debería conducir a un retraso “extenso”.