Economía

¿Se terminó el efecto adverso del petróleo en Estados Unidos?

Analistas consideran que la influencia del peso del petróleo sobre la actividad económica real  bien podría haberse disipado, sin embargo, aún son precavidos en sus estimaciones.
Bloomberg
25 enero 2016 13:43 Última actualización 25 enero 2016 13:43
ME. Cuando quise comprar un barril de petróleo.

ME. Cuando quise comprar un barril de petróleo.

Una de las mayores sorpresas en la economía ha sido la reacción del mundo a un período de caída en los precios de la energía.

En 2015, los economistas declaraban de forma casi unánime que los precios más bajos de la energía eran plenamente positivos para la economía de Estados Unidos. Después que el bajón en los equipos y estructuras de minería —que abarcan los gastos de capital relacionados a la energía— funcionase como un peso importante para el crecimiento sin una gran compensación positiva, ellos se vieron obligados a reanalizar esa tesis.

Las familias, ya sea porque aún llevan las cicatrices y buscan sanar sus balances del daño persistente causado por la crisis financiera o por no estar convencidas de la durabilidad de estas ganancias imprevistas, se guardaron la mayor parte de lo que ahorraron en vez de aumentar sus gastos discrecionales.

Pero el peso del petróleo sobre la actividad real “en lo que respecta a su influencia sobre los fundamentos económicos bien podría haberse disipado”, de acuerdo al economista jefe de RBC Capital Markets para Estados Unidos, Tom Porcelli, y al economista superior para Estados Unidos, Jacob Oubina.

PROGRESO

El informe regional de producción industrial del Fed de Filadelfia para enero, que incluye empresas que apoyan la actividad en la formación de esquisto de Marcellus, resultó superficialmente decepcionante, pero los detalles mostraron señales de progreso, observaron los economistas. Los envíos pasaron de la contracción a la expansión y el número de pedidos nuevos registró una tasa de merma mucho más baja que en la lectura anterior.

“Si bien obviamente esta métrica sigue asolada por lo que sucede en el espacio de las materias primas —un yacimiento importante de esquisto atraviesa la región— lo que sorprende es que no hayamos tenido peores resultados dado que la negativa de los mercados quedó al borde de un pico”, escribió el dúo de RBC. “Por otro lado, no seremos tan audaces como para predecir que la depresión manufacturera tocó fondo, pero en el fondo el informe de Filadelfia sugiere que la ‘tasa de cambio’ en cuanto al pesimismo desaceleró mucho”.

OPTIMISMO

Sin embargo, semejante evaluación podría resultar optimista.

Hui Shan y Marty Young, vicepresidentes de Goldman Sachs, comparan la actual depresión del petróleo a la de mediados de los ochenta. En un informe reciente, los dos señalan que Texas no sufrió demasiado económicamente durante este episodio e indican que podría haber algunas consecuencias en puerta.

En última instancia, sin embargo, el impacto directo sobre el empleo resultará limitado. 185 mil 400 estadounidenses trabajaban en la extracción de petróleo y gas a fines de 2015. Aunque sin duda el boom del esquisto generó empleo en regiones productoras de petróleo sin relación directa con la producción de recursos naturales, casi el quíntuple de estadounidenses trabaja en estaciones de servicio que en la extracción de petróleo y gas.

Dependiendo de en quién usted crea, los efectos económicos adversos de la baja del crudo seguirán siendo discretos, estarán confinados a ciertas regiones o desaparecerán por completo. Y eso no dice nada de los beneficios, en particular del posible boom reprimido del gasto de los consumidores en caso de que se ponga en marcha ese impulso a la renta discrecional.