Economía

Se debe manejar con cuidado la legislación secundaria energética: IP

Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), dijo que los legisladores deberán de cuidar los detalles de las leyes secundarias para evitar obstáculos o barreras para que el potencial pueda desarrollarse a fondo.
Isabel Becerril
30 abril 2014 15:20 Última actualización 30 abril 2014 15:20
[El presidente del CCE, Gerardo Gutiérrez Candiani, mencionó que la reforma fiscal  es inaceptable por ser "meramente" recaudatoria / Cuartoscuro / Archivo] 

El presidente del CCE, Gerardo Gutiérrez Candiani (Cuartoscuro)

El sector privado dio la bienvenida a la iniciativa de legislación secundaria a la reforma energética, sin embargo, pidió a los legisladores cuidar al máximo los detalles de ésta, para evitar inconsistencias que puedan derivar en efectos colaterales negativos y que no queden obstáculos o barreras para que el potencial pueda desarrollarse a fondo y en los tiempos que demandan las necesidades de México.

Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), mencionó que son muchos aspectos y detalles a cuidar: Política nacional integral y coordinada; impulso decisivo al contenido nacional con porcentajes y cláusulas para tal efecto en licitaciones y contratos; ir trazando una política industrial correspondiente a la reforma, sociedades de autoabastecimiento, ventas de primera mano, manejo y acceso a ductos.

Destacó que en el tema en el que hay gran expectativa, es cómo quedarán los tiempos y las formas de asociación con Pemex durante la Ronda Cero y en este aspecto se trata de que la paraestatal pueda desarrollar una estrategia de negocios competitiva y rentable, pero sin ahogar la competencia y las inversiones complementarias que la reforma tiene que detonar.

“Hay que propiciar que se asocie para proyectos complejos, donde los riesgos son mayores, al igual que las ganancias potenciales”, indicó.

Dijo que se necesita asegurar que la legislación dé claridad en la definición de los tipos de contratos y en materia de derechos, y que se contemplen incentivos fiscales para la inversión, como amortización acelerada en la reinversión.

Gutiérrez Candiani señaló que para que la reforma sea el motor que necesita el país, tiene que activar, de manera contundente, un cambio profundo en el sector energético.

Anotó que hay que buscar la mejor fórmula de transición fiscal, considerando esquemas de gradualidad viables, para que no se pierdan de manera súbita montos importantes de ingresos indispensables para el erario, pero al mismo tiempo, si no se arma un régimen competitivo frente a los que existen en otros países petroleros, no fluirán las inversiones adicionales que se esperan por encima de los 50 mil millones de dólares por año en el mediano y largo plazo de inversión pública y privada.

En un comunicado, el líder de la cúpula empresarial, explicó que para que la competencia sea efectiva y equitativa, Pemex deberá tener condiciones de tributación similares a las de otras empresas que participen en el sector; “tiene que prepararse para una transformación de gran calado, comenzando por una limpieza a fondo de las inercias y falta de controles que permiten que se den actos de corrupción y pérdidas como las que causan los robos de combustibles, que crecieron casi 70 por ciento el año pasado”.

Precisó que la renovación y relanzamiento del sector energético mexicano pasa necesariamente por el gobierno corporativo en Pemex y la transparencia en todas las dependencias públicas del sector, tal como se hace en las mejores prácticas en la iniciativa privada y en empresas públicas internacionales.

La reforma mandata que como "empresa productiva", se maneje con criterios de eficiencia, donde las actividades deberán ser rentables por sí mismas y no en función de factores ajenos a la empresa, no puede seguir soportando y financiando ineficiencias y prerrogativas onerosas e injustificables, agregó.

Expresó que tanto Petróleos Mexicanos como la Comisión Federal de Electricidad (CFE), deben convertirse en auténticas empresas públicas, eficientes en su operación y para eso es la autonomía de gestión y presupuestaria, lo mismo que la eliminación de la representación sindical en el Consejo de Administración.

Ese es el sentido, también, de la flexibilidad que hay que conceder a Pemex para asociarse, transferir o compartir riesgos con otras empresas y multiplicar su capacidad de ejecución, de atraer y absorber conocimiento; “se trata de garantizar la capacidad de tomar decisiones estratégicas para emprender una verdadera reingeniería”, concluyó.