Economía

Se aprendió la lección,
a 20 años del ‘error
de diciembre’

La autonomía del Banco de México, el régimen cambiario
de libre flotación y políticas fiscal y monetaria adecuadas,
son los remanentes de la debacle económica de hace dos décadas.
Tlaloc Puga/Leticia Hernández
19 diciembre 2014 0:40 Última actualización 19 diciembre 2014 5:5
error de diciembre

En diciembre de 1994, Jaime Serra Puche, titular de la SHCP, anunció la devaluación del peso mexicano. (Archivo El Financiero)

CIUDAD DE MÉXICO.- El ‘error de diciembre’, como definió el expresidente Carlos Salinas las decisiones adoptadas a finales de 1994, le sirvió a México para aprender importantes lecciones e iniciar una nueva era en la conducción de su política económica.

Entre los principales cambios destacan la adopción del régimen de tipo de cambio flexible, la autonomía del Banco de México (Banxico) y una mayor prudencia en las políticas fiscal y monetaria.

Hoy en día las condiciones de la economía mexicana son totalmente distintas a las que prevalecieron hace dos décadas. Así, el deterioro de las variables que detonaron la crisis en 1994, como elevado déficit en la cuenta corriente, desplome de las reservas internacionales, grandes compromisos de pago de deuda externa de corto plazo, y un peso sobrevaluado, hoy están totalmente controladas.

Maarten van der Molen, analista de riesgo-país de Rabobank en Holanda, aseguró que México aprendió algunas lecciones importantes de aquella crisis y calificó como “relativamente buena” su posición actual.

Dijo que lo más importante es la independencia de Banxico, que está reflejándose en un déficit pequeño de la cuenta corriente y aceptables reservas internacionales. Además, destacó el prudente manejo de la deuda externa y la buena relación del banco central con organizaciones extranjeras como el FMI. Sin embargo, indicó que las finanzas gubernamentales siguen siendo demasiado dependientes de los ingresos relacionados al petróleo.

Un remanente de la crisis económica de 1994 es el reducido nivel de deuda de los hogares mexicanos

Macario Schettino, analista económico-político, opinó que el régimen de tipo de cambio flexible que actualmente opera en México “ha funcionado muy bien y es el adecuado”, puesto que permite desahogar presiones; además descartó que tenga alguna debilidad.

Rechazó que el régimen cambiario de libre flotación sea sucio, ya que la Comisión de Cambios anuncia intervenciones con anticipación y con transparencia. “Cuando las reglas son claras, los actores en el mercado pueden reaccionar adecuadamente”, dijo.

Schettino señaló también que la política monetaria que está acompañando al régimen cambiario va bien. Banxico ha buscado equilibrar la posición de nuestro país frente a las acciones de la Fed de EU, que es el país donde provienen los mayores flujos financieros tanto hacia dentro como hacia afuera.

Salinas preparó la economía para que el TLC sucediera en 1993, pero México no aguantó la demora de un año

Raúl Feliz, académico del CIDE, expuso que en 1994 prevalecía una política macroeconómica inconsistente con el régimen cuasifijo que operaba en esos momentos. Actualmente hay un régimen de flotación que es más eficiente que el anterior, pero también una política macroeconómica más consistente.

CAÍDA DEL CRUDO, UN RIESGO

Feliz advirtió que si ante la caída del precio del petróleo no se hacen los ajustes necesarios, comenzaríamos a ver un régimen inconsistente que se podría traducir en una excesiva volatilidad del tipo de cambio.

No hay regímenes cambiarios buenos o malos, sino políticas macroeconómicas inconsistentes

Alexis Milo, economista en jefe para México de Deutsche Bank, opinó que el régimen de tipo de cambio flexible ha funcionado muy bien en el país, además de que goza de muy buena reputación en los mercados y ha derivado que la divisa mexicana sea la moneda más liquida entre los principales mercados emergentes.

Destacó que el régimen actual del tipo de cambio ha contribuido al desarrollo del sistema financiero del país, a tener un mejor comportamiento de tasas de interés y a que no se acumulen desequilibrios de ningún tipo en las cuentas externas.

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El régimen de tipo de cambio flexible ha sido una historia de éxito para México durante los últimos 20 años

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