Economía

Salarios bajos en sector automotriz condenan a México a bajo crecimiento

Aunque el auge de la industria automotriz de México le ha permitido llegar a ser el segundo proveedor más grande de  Estados Unidos, los sueldos de los trabajadores de este sector sólo han crecido 0.3 por ciento anual desde 2003, lo que ha mantenido el crecimiento económico a la baja en los últimos 10 años.
Bloomberg
25 noviembre 2014 18:14 Última actualización 25 noviembre 2014 18:16
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A pesar del número de ventas de vehículos, los trabajadores del sector automotriz continúan con bajos salarios. (Bloomberg)

Gracias al auge de la industria automotriz, México está generando más dólares de exportación que el petróleo, construyendo más autos que Brasil y dando empleo. Lo que no está haciendo es elevar el nivel de vida de éstos.

Desde 2005, la productividad creció en México dos veces más que los salarios, calcula Bank of America, lo cual ayudó al país a atraer inversiones y a convertirse en el segundo proveedor más grande de autos de los Estados Unidos y el mayor exportador de TV de pantalla plana del mundo.

La otra cara de la moneda es que no queda mucho para los trabajadores, lo cual limita las ventas minoristas y ha mantenido el crecimiento económico durante los 10 últimos años por debajo del nivel de pares regionales como Chile, Perú y Argentina.

Desde 2003, las ganancias de los trabajadores mexicanos en el sector automotor crecieron un promedio de 0.3 por ciento anual más que la tasa de inflación, según datos recopilados por la Secretaría del Trabajo. Es un patrón que se repite en toda la economía.




PROBLEMAS SIMILARES

Estados Unidos, el mayor socio comercial de México, enfrenta problemas similares, pese a que su ingreso medio per cápita es tres veces superior al de México. La remuneración por hora ajustada por inflación subió 0.7 por ciento en los últimos cinco años, el crecimiento más flojo correspondiente a cualquier expansión de una prolongación comparable desde la Segunda Guerra Mundial, según datos de la Oficina de Estadísticas del Trabajo.

En México, los salarios medios subieron 0.6 por ciento anual después de inflación en el decenio previo a 2012, muestran datos de la Organización Internacional del Trabajo. Los salarios crecieron casi el doble en Brasil y Colombia, tres veces más en Chile y cinco veces más en Perú.

Los sindicatos, que están organizados dentro de cada empresa automotriz en lugar de ofrecer una representación para todo el sector, no han podido impulsar significativamente los salarios, según Armando Soto, presidente de Kaso Asociados, una empresa consultora del sector automotor con sede en México D.F.

México, que es la segunda economía de América Latina, tiene dificultades para repuntar de un avance de 1.4 por ciento el año pasado, el menor crecimiento desde la recesión de 2009. El crecimiento tuvo un desempeño inferior a las estimaciones de los analistas en ocho de los últimos 10 trimestres.

VENTAS INTERNAS

Si bien este año México ha superado a Brasil en producción automotriz, los concesionarios mexicanos vendieron 1.6 millones de vehículos livianos en 2013. Las ventas internas de Brasil fueron tres veces más altas, en tanto la población es dos veces menor que la de México.

En el comercio internacional, México está superando a Japón este año como principal proveedor automotor del mercado estadounidense después de Canadá, según un informe de la Asociación de la Industria Automotriz Mexicana que cita datos de Ward’s Automotive. Las exportaciones totales de autos, camiones livianos y autopartes ascendieron a 54 mil 500 millones durante los primeros ocho meses del año, en comparación con 30 mil 200 millones de dólares en productos petroleros, dijo el grupo del sector con sede en el la Ciudad de México.

Las cosas podrían estar a punto de mejorar para los trabajadores de la industria automotriz, dijo Guido Vildozo, analista para América Latina de IHS Automotive. El aluvión de inversiones puede hacer crecer tan rápido la demanda de mano de obra calificada como para poner fin a los salarios bajos en la industria, dijo.

“Es una gran incógnita si la mano de obra será competitiva en el futuro”, dijo Vildozo en una entrevista telefónica desde Lexington, Massachusetts.