Economía

Retiro de estímulos a los mercados será gradual: Williams

10 febrero 2014 4:20 Última actualización 10 octubre 2013 14:42

[John Williams, presidente de la Fed de San Francisco, dice que la Fed no seguirá un calendario establecido. / Bloomberg] 


 
Reuters
 
 
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) reducirá gradualmente su gigantesco programa de estímulos a los mecados a través de las compras de bonos, por lo que no seguirá un calendario establecido, sino que responderá a los progresos del mercado laboral y la inflación, aseguró el presidente de la Fed de San Francisco, John Williams.
 
 
"El primer paso será desacelerar el ritmo de las compras de activos en el tiempo para finalmente detenerlas por completo", dijo el funcionario ante líderes empresariales y políticos, en la Universidad Estatal Boise.
 
 
"Esto no significa que apresuraremos el paso, será un proceso lento", aseveró.
 
 
Asimismo, comentó que la economía estaba sintiendo el impacto de una serie de factores, como el crédito estrecho y la austeridad fiscal ordenada por el gobierno.
 
 
De cualquier modo, John Williams espera que el crecimiento repunte el año próximo, ayudado por la política monetaria expansiva, y agregó que espera avances constantes en la creación de puestos de trabajo, mismos que eventualmente llevarían a un declive gradual de la tasa de desempleo.
 
 
La Fed ha mantenido las tasas de interés en niveles cercanos a cero desde diciembre del 2008. Actualmente, cada mes, el banco central estadounidense compra 85 mil millones de dólares en bonos del Tesoro y valores respaldados por hipotecas para contener los costos de endeudamiento.
 
 
Los inversionistas esperaban que la Reserva Federal empezara a reducir su alivio cuantitativo en su reunión del mes pasado, pero las autoridades de la entidad postergaron su decisión tras considerar que la mejoría vista en el mercado laboral y en la economía no eran suficientes.
 
 
Mientras tanto, en el mes de agosto, el desempleo en agosto - el último mes del que se cuentan cifras - se mantuvo en un 7.3 por ciento, muy por encima del 5.5 por ciento que muchos economistas consideran como un rango normal para la economía estadounidense.