Economía

Reingeniería del gasto público, prioridad en reforma hacendaria

10 febrero 2014 4:21 Última actualización 22 septiembre 2013 11:43

[No se perciben cambios en materia de calidad del gasto, sólo inclusión de nuevos programas sociales: CEESP /Cuartoscuro] 


 
Notimex
 
La reingeniería del gasto público es la parte principal de cualquier reforma hacendaria, ya que está documentada por diversos organismos la regresividad de un número importante de programas gubernamentales y de la ineficiencia del ejercicio de recursos, sostuvo el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

En su publicación semanal "Análisis económico ejecutivo", consideró preocupante que en la reforma hacendaria propuesta por el Ejecutivo federal no se perciben cambios en materia de calidad del gasto, sino simplemente la inclusión del costo de los nuevos programas sociales.

"Esto implica que no hay avances en materia de transparencia y rendición de cuentas, por lo que existe la preocupación de que problemas como una mala asignación de los recursos y la corrupción sigan inhibiendo el beneficio real que debe tener el gasto gubernamental", añadió.

Alertó que puede ser peligroso plantear un financiamiento de los faltantes que resultarán de un mayor dinamismo en el gasto, sin un programa claro que indique como se retornará al equilibrio fiscal, ya que podría convertirse en un factor que inhiba la inversión y, por ende, el crecimiento y la generación de empleos.

Refirió que se prevé que el déficit tradicional del sector público se sitúe en un nivel mínimo de 2.0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2013 y 2019, lo que significaría la continuidad de un desbalance fiscal superior a esa cifra por 11 años consecutivos, desde su inicio en 2009.

Sin embargo, precisó, los requerimientos financieros del sector público, que representan el flujo anual real de los compromisos públicos totales, están casi medio punto porcentual por arriba del nivel del déficit público.

Si sumamos estos flujos, la deuda bruta total aumentaría en casi 16 puntos del PIB entre 2014 y 2018, añadió el organismo de investigación del sector privado.
Aunque consideró que existe la confianza de las autoridades de que la reforma energética será capaz de generar los recursos faltantes para financiar estos desequilibrios, pero cuestionó lo que pasaría si no se logra tal reforma.

El CEESP subrayó que el tema principal debe ser el Presupuesto de Egresos para 2014, ya que éste podría sentar las bases para un futuro de desaliento a la productividad y a la actividad económica.

También podría servir para salir de la mediocridad económica que ha prevalecido en México desde hace más de 30 años, con mayor eficiencia del gasto público que fomente un mayor crecimiento de la economía y se traduzca en un verdadero beneficio para los hogares.

Podría pensarse, resaltó el organismo, que esta reforma hacendaria refleja un momento político más que constituirse en un auténtico mecanismo de crecimiento y desarrollo en el largo plazo.

Señaló que el análisis y discusión sobre esta reforma es cada vez más complejo, pues prácticamente a nadie convencen los mecanismos que propone instrumentar el Ejecutivo para fortalecer las fuentes de recursos del sector público y que la asignación del gasto cumpla con el objetivo de ayudar, de manera sostenible, a los que menos tienen y al crecimiento económico.

Respecto al tema tributario, afirmó que la reforma se convierte en un mecanismo sólo recaudatorio, sin dar señales de ser un instrumento que estimule la inversión y la formalidad, y mucho menos de que sea suficiente para obtener los recursos para profundizar y sostener el creciente costo de los programas propuestos con etiqueta social.

Reconoció que el gasto social es fundamental para fortalecer la distribución del ingreso, pero también es indispensable tener certeza de la fuente de los recursos requeridos para hacerle frente, y de qué manera esto se hace sostenible en el mediano y largo plazos.

"Incrementar la carga fiscal a los que regularmente contribuyen al fisco es simplemente generar un desincentivo para seguir aportando. Nadie está dispuesto a pagar por algo que nunca obtiene", aseveró al aceptar que los que menos tienen deben ser los más beneficiados.

No obstante, subrayó, quienes superan esa línea o lo supuestos ricos, que según la Secretaría de Hacienda son quienes ganan 41 mil 666.68 pesos al mes en adelante, quisieran también disfrutar un entorno educativo eficiente, con seguridad pública que les permitiera desarrollarse plenamente, con servicios básicos como transporte público, alcantarillado y drenaje, de calidad, entre otros.

Indicó que si México es uno de los países con menor recaudación tributaria como proporción del PIB, no es precisamente por el nivel de tasas, sino por lo poco eficiente que ha sido el sistema recaudatorio, que propicia la elusión y evasión fiscal, lo que resulta un desincentivo para la formalidad.

Por ello, el organismo consideró que la reforma tributaria debe cumplir con los principios de sencillez y equidad, por lo que los esfuerzos deberían dirigirse a incrementar la base de contribuyentes.

Expuso que, según los Criterios Generales de Política Económica, los efectos recaudatorios de las medidas propuestas acumulan un total de 2.9 puntos del PIB entre 2014 y 2018, porcentaje reducido para concretar el ambicioso programa de gasto.