Economía

Reforma hacendaria
pone en jaque la
confitería nacional

El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios sacudió a la industria de la confitería; hay casos de empresas como De La Rosa, Barcel y Dulces Vero que están enfrentando problemas de liquidez y de solvencia.
Sirse Rosas
18 junio 2014 12:46 Última actualización 18 junio 2014 15:19
El Rey del Dulce

El Rey del Dulce ha pagado en el primer trimestre 120% más en impuestos que todo lo tributado en 2013; sus arcas registran pérdidas por 400 mil pesos. (Foto: Cortesía de la marca)

QUERÉTARO, Querétaro.- Empresas confiteras han registrado pérdidas importantes durante los primeros meses del año, debido a la entrada en vigor de la reforma hacendaria.

Ésta ha originado que,
en el caso de compañías como El Rey del Dulce, el pago de impuestos hasta el corte del primer trimestre haya subido 120 por ciento, con respecto a todo lo pagado en 2013.

David Rodríguez Tapia, director de franquicias de la marca queretana, señaló que dicha reforma ha golpeado fuertemente al mercado de la confitería luego de la entrada en vigor del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), quitándole un alto porcentaje de utilidades al negocio.

"Antes las dulcerías pagábamos el IVA (Impuesto al Valor Agregado), que representaba 10 por ciento de la venta; y ahora con el IEPS es el 95 por ciento de lo que se vendía, por lo que el producto se encareció, y hemos pagado más impuestos durante el primer trimestre que todo lo que pagamos durante 2013”, aseguró.

Aunado al alza en el pago de impuestos, se presenta una baja en ventas de 20 por ciento y una disminución en las utilidades de 15 por ciento al primer trimestre, por lo que se registran pérdidas por alrededor de 400 mil pesos.

La estrategia para hacer frente a estas afectaciones —explicó— consiste en la búsqueda de nuevos mercados y productos más rentables, completando la cartera de El Rey del Dulce con mercancía que no tenga IEPS —importándola de países sudamericanos e incluso de China—, la cual genera mayor utilidad.

Recalcó que el nuevo impuesto movió mucho a la industria de la confitería a nivel nacional, con casos de empresas como De La Rosa, Barcel y Dulces Vero que están enfrentando problemas de liquidez y de solvencia debido a que el gravamen reduce el flujo de efectivo.

Señaló que una de las ventajas con las que cuenta la compañía es el reconocimiento del público, por lo que deben mantener los precios para que el consumidor no castigue las ventas.

Además la empresa ha llevado a cabo una serie de estudios que revelaron que si mantiene únicamente al personal operativo y prescinde del administrativo, lograría salir adelante con los gastos, por lo que deberán recortar al menos 20 plazas laborales.

Asimismo, Rodríguez Tapia dijo que durante el año han tenido que hacer compras más efectivas, aunque se mantienen en desventaja con la competencia, la cual ha recurrido a compras sin factura para evitar el IEPS, productos que a su vez se venden sin factura.

“Está bien que se busque reducir la obesidad; sin embargo, algo que no se está viendo es que le están abriendo la puerta a la informalidad, porque lamentablemente el mexicano no está preparado para pagar tantos impuestos; culturalmente somos personas que entre más nos cobren, más nos gusta evadir”, aseveró.

“Debemos tener una estrategia; las empresas que aguanten los primeros ocho o nueve meses el impuesto van a salir adelante, los que no, van a desaparecer, es una realidad”, concluyó.

UNA LARGA HISTORIA

En la década de los cuarenta, Juan Tapia Tovar, originario de Querétaro pero radicado en la ciudad de México, comenzó a vender dulces en una bicicleta. Luego de que su dulcería móvil fuera todo un éxito, decidió comenzar a “changarrear” como distribuidor de dulces en tienditas, según relata su nieto, David Rodríguez Tapia, director de franquicias y ventas de El Rey del Dulce.

Este nuevo modelo de negocio resultó todo un éxito y Tapia inició una cadena de distribución que con el paso del tiempo se convertiría en un punto de venta. Fue entonces cuando decidió regresar a Querétaro, en donde entre los años 1955 y 1960 estableció siete tiendas, una para cada uno de sus hijos.

Más adelante vino la apertura de una distribuidora, para abastecer no sólo sus propias tiendas sino otras en el estado, con lo que nació la marca El Rey del Dulce, en 1982.

Entre 1983 y 1984, don Juan vendió la marca a una de sus hijas, Yolanda Tapia, quien toma la decisión de unificar todas las tiendas (12 en ese momento) bajo un mismo nombre: El Rey del Dulce.

Yolanda Tapia comenzó a investigar sobre las tendencias del comercio y hacia dónde estaban dirigidas, identificando al modelo de franquicia como una oportunidad de crecimiento y de innovación para la marca.

Para ello, entre 1994 y 1996 se armó el proyecto para convertirse en franquicia, saliendo a la venta como tal en 1998.

Hoy la empresa tiene 23 puntos franquiciados en el país, cinco de las cuales se encuentran en Querétaro, además de las 19 tiendas propias que también están en la entidad.

La marca El Rey del Dulce, indicó David Rodríguez, se ha colocado en los últimos años como un estandarte queretano por ser un modelo de negocio exitoso y reconocido en nuestro país.

Actualmente se está trabajando en la consolidación del proyecto que busca llevar a El Rey del Dulce a Estados Unidos, dirigido al consumidor latino que podrá adquirir productos de sus países de origen.