Reforma fiscal y TLCAN, retos de México: Hacienda
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Reforma fiscal y TLCAN, retos de México: Hacienda

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Reforma fiscal y TLCAN, retos de México: Hacienda

José Antonio González Anaya, secretario de Hacienda, afirmó que una vez que ya se sabe quién será el próximo presidente de México, estos temas son dos incógnitas que traen retos hacia adelante.

Clara Zepeda
12/07/2018
Actualización 13/07/2018 - 7:17
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte involucra a México, Canadá y Estados Unidos

La incógnita de la elección presidencial ya se despejó, pero quedan dos focos de incertidumbre que no se han resuelto y cambiarán la dinámica de la economía mexicana en el mediano plazo: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y una reforma fiscal para México, sentenció José Antonio González Anaya, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Durante la presentación del último informe de Oxford Business Group ,'The Report: México 2018', el encargado de las finanzas públicas afirmó que una vez que ya se sabe quién será el próximo presidente de México, faltan dos incógnitas que traen retos hacia adelante en materia comercial y fiscal.

“México ha enfrentado ‘vientos en contra’, el desplome de los precios del petróleo, la caída de la producción industrial de Estados Unidos y la política monetaria estadounidense, que ha metido mucho ruido en el mundo, y aun así la economía mexicana ha crecido alrededor de 2.7 por ciento en promedio”, explicó González Anaya.

“Sólo una incertidumbre se ha resuelto, ya sabemos que pasó con las elecciones y quién será el próximo presidente, y esta administración hará una transición ordenada y exitosa, con finanzas públicas sanas y equilibradas. Pero la renegociación del TLCAN sigue siendo un foco de incertidumbre, y finalmente cada vez menos, pero se está absorbiendo, la reforma fiscal es también un poco de retos hacia delante”, sentenció.

El secretario de Hacienda declaró que no es su papel decirle al próximo gobierno qué estrategias debe seguir; sin embargo, destacó que los avances fiscales que se han tenido en la administración de Enrique Peña Nieto, finanzas menos dependientes del petróleo, mejor recaudación y más contribuyentes, son buenos avances, pero todavía hay muchos retos para una reforma fiscal en el país.

“La reforma fiscal ha significado un aumento en la recaudación tributaria y la economía mexicana se ‘despetrolizó’. En el 2012, los ingresos petroleros eran de 39 por ciento de los ingresos totales, hoy es de 17 por ciento. El número de contribuyentes aumentó 50 por ciento, de 38 a 67 millones”, describió.

Mientras que en Estados Unidos hay una nueva reforma fiscal, México tiene contingencias fiscales, como el pago de pensiones, donde la recaudación es de las más bajas de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

González Anaya enfatizó que México ha enfrentado otros problemas en los últimos años, como la caída en los precios del petróleo y la recesión industrial en Estados Unidos.

A esto se suma la incertidumbre en los mercados financieros internacionales por la normalización de la política monetaria del país vecino, que ha tenido impacto en la economía mexicana.

“En la crisis financiera de 2008-2009, el precio del petróleo se cae casi 50 por ciento, la producción industrial estadounidense desciende 15 por ciento, y la economía mexicana cae casi 9 por ciento. Lo que vemos en el periodo de 2014-2016, es que el precio del petróleo se cae 71 por ciento, la producción industrial norteamericana descendió 1.9 por ciento. Sin embargo, la economía mexicana creció 2.7 por ciento y el empleo formal creció 7 por ciento en este periodo”, detalló.

Destacó que los fundamentos monetarios y fiscales del país fueron conservadores y prudentes, y México tuvo un superávit primario en 2017, y va tener superávit en 2018.

El país, detalló, ha iniciado la consolidación de su deuda y está disminuyendo como proporción del PIB, en el actual contexto internacional, donde la economía ha crecido 2.7 por ciento en los últimos años, que no es malo si se compara con el desempeño de países como Brasil, o Rusia, e inclusive Estados Unidos.