Economía

Refinería de Salamanca, en estado crítico; reforma energética, su salvavidas

Las instalaciones de la planta procesadora de hidrocarburos no han recibido mantenimiento por décadas y ésta ha llegado a un punto de improductividad que pone en riesgo a 40% de la población de Salamanca y sus alrededores, que dependen de su funcionamiento.
Édgar Amigón Domínguez
04 julio 2014 12:11 Última actualización 04 julio 2014 17:5
Refinería de Salamanca, Guanajuato (Pemex)

Reforma energética, punto de partida para elevar la competitividad del complejo. (Cortesía Pemex)

La refinería Ingeniero Antonio M. Amor (RIAMA) de Salamanca fue fundada en 1950 y seis décadas después se encuentra en una etapa crítica por la falta de recursos que le impiden ser más productiva y competitiva.

La atención a la planta se establece en los “Elementos del Plan de Negocios de Pemex y sus Organismos Subsidiarios 2014-2018”, en el objetivo 5, estrategia 5.1, que se refieren a la modernización de la refinería de Salamanca.

Las autoridades no han entregado el plan de la reconfiguración, y mientras la situación se hace más grave porque la obsolescencia de las instalaciones siguen generando pérdidas económicas y accidentes, expuso a El Financiero Bajío el diputado federal salmantino Genaro Carreño Muro, quien dijo que desde hace varios años la producción de la planta no ha aumentado por la falta de inversión.


La reforma energética podría ser el punto de partida para que la iniciativa privada inyecte recursos en la modernización de las instalaciones y establezca programas de mantenimiento, preventivo y correctivo.

La trascendencia social de esta planta procesadora de hidrocarburos no sólo radica en que más del 40 por ciento de la población de Salamanca y sus alrededores depende de su funcionamiento, sino que para el desarrollo del país es importante, dado que es la única productora de lubricantes, parafinas y alcohol isopropílico.

Además, el departamento de investigación del legislador panista asegura que con el inicio de los trabajos de reconfiguración, que podrían iniciar en los próximos meses, se requerirán entre mil 500 y 2 mil trabajadores, y de manera global se espera contratar a más de 10 mil personas para su operatividad, prevista para 2018.

Actualmente laboran en la planta de Salamanca alrededor de 4 mil 500 empleados.

En el procesamiento de petróleo crudo la planta Antonio M. Amor se encuentra en el cuarto lugar de producción de barriles diarios de hidrocarburos en el país, con 220 mil.

El primer lugar lo ocupa la refinería de Salinas Cruz, con 330 mil; Tula, con 315 mil, y Cadereyta con 275 mil barriles.

El legislador aseguró que la región demanda una “generación de economía superior”, es decir, más captación de inversión, incrementar los índices de productividad y de transparencia en el manejo del gasto público, esto último un tema que siempre se cuestiona.

El también integrante de la comisión especial de Prevención, Conservación y en su caso Restauración del Medio Ambiente en las entidades federativas donde se ubican las instalaciones de Pemex señaló a las autoridades de la paraestatal como las responsables de retrasar el programa de modernización, con todos los efectos negativos que conlleva.

De acuerdo con una investigación de Tanit Borja, coordinadora del departamento de investigación de la oficina del diputado, la refinería de Salamanca es la que abastece de productos energéticos a Durango, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, San Luis Potosí, Zacatecas y Aguascalientes.

MAYOR VALOR

La reconfiguración de la refinería de Salamanca tiene como propósito modernizarla e incrementar su capacidad de procesamiento de crudo, así como aprovechar las corrientes residuales en la generación de productos de mayor valor.

Entre los múltiples propósitos de la actualización está la adquisición de una coquizadora que será de utilidad en el reciclaje de residuos, para posteriormente producir combustibles. Con la esta planta se podrán procesar cada 24 horas otros 40 mil barriles de petróleo.