Economía

Rebasa la Inversión Fija Bruta los 2.0 bdp por primera vez desde 2008

12 febrero 2014 5:19 Última actualización 21 marzo 2013 8:27

[Arturo Monroy] El capital productivo será clave para afrontar los choques del exterior. 


 

Esteban Rojas

    
En un contexto de apreciación cambiaria y su influencia sobre la tendencia exportadora del país, una de las soluciones para contrarrestar dichos efectos es el aumento de la inversión productiva; al respecto, las cifras nominales señalan una recuperación en este segmento económico, pero todavía insuficiente para que sea el puntal del desarrollo, como lo fue en alguna época.
 
De acuerdo con cifras del INEGI, la formación bruta de capital en 2012 fue de 2.09 billones de pesos, cifra que superó el nivel previo a la gran crisis financiera global, cuando llegó a 2.05 billones.
 
En otras palabras, la formación bruta de capital ya le dio la vuelta a la crisis; por primera ocasión en tres años, el capital destinado a la actividad productiva superó los 2 billones de pesos.
 
Sin embargo, en términos de participación del PIB, la Inversión Fija Bruta contribuyó el año pasado con 1.3 puntos porcentuales del crecimiento registrado, que fue del 3.9%, la tasa de aportación resultó inferior a la de 2011, cuando colaboró con 1.7 puntos porcentuales.
 
El consumo es el que más impulsa a la actividad económica con 2.4 puntos porcentuales del crecimiento. En la historia reciente, la Inversión Fija Bruta se mantiene en un promedio de 21.15%, nivel que es inferior al registrado en el periodo del desarrollo estabilizador, ya que se ubicaba en 25%.
 
Los vaivenes cambiarios que impactan al sector exportador, y la inestabilidad financiera global obligan a estimular las inversiones productivas en el país, tanto de los sectores público como privado, para contrarrestar la inestabilidad mundial.
 
A pesar de la recuperación de la inversión en los últimos 4 años, en términos de la estructura porcentual representó el año pasado el 21.9 del PIB, cifra por debajo del 23.1 en 2008.
 
Para escalar a tasas de expansión económica del 6.0%, como las observadas en buena parte de la década de los 60, el monto de la inversión tendría que ser como mínimo del 25% del PIB.
 
Un mayor papel de la inversión como detonante del crecimiento económico, dependerá de las reformas estructurales, como la recientemente aprobada en el sector laboral, a lo que pudiera unirse pronto la de telecomunicaciones, en proceso de negociación en el Congreso. En el tintero todavía se encuentra la posibilidad de presentar en el segundo semestre las correspondientes al sector energético y la hacendaria.
 
El conjunto de reformas, aunado a la posibilidad de una mejora en la calificación de la deuda soberana y la existencia de una estabilidad financiera, conforman un mejor contexto para la inversión en los próximos años.
 
Información proporcionada por El Financiero Diario.