Economía

¿Quiere enviar dinero a casa? No compre un celular, construya un aeropuerto

El Banco Mundial considera que las remesas podrían tener un uso más productivo para sus países si se utilizaran como garantía para endeudamientos internacionales.
Bloomberg
16 abril 2015 13:32 Última actualización 16 abril 2015 13:32
dólar (Reuters/Archivo)

dólar (Reuters/Archivo)

El Banco Mundial tiene algunas ideas novedosas para las remesas de dinero que llegan a India, China, Filipinas, México y Nigeria: construir infraestructura.

El dinero enviado a sus países por los ciudadanos que trabajan en el exterior como ingenieros, maestros, enfermeros, marineros o personal doméstico llegaron a unos 583 mil millones de dólares el año pasado, según el Banco Mundial.

De eso, India recibió unos 70 mil millones de dólares, China 64 mil millones de dólares y Filipinas 28 mil millones de dólares. Y esos son sólo los flujos oficiales.

Tradicionalmente, este dinero se utilizaba para mandar a los niños al colegio, pagar bodas, comprar un auto o construir una casa. Ahora, el Banco Mundial quiere que las personas que emigraron le den a su dinero, ganado con esfuerzo, un uso más productivo para sus países.

“La migración y las remesas de dinero pueden apalancarse para un financiamiento innovador”, dijo Dilip Ratha, economista jefe para migración y remesas en el Grupo de Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial.

“Me encantaría ver un sistema de tren bala en India, un aeropuerto internacional en Nigeria, otro Canal de Suez en Egipto, un proyecto hidroeléctrico en Pakistán, un programa de desarrollo comunitario en Filipinas –todo financiado gracias a la movilización del poder de las remesas y los ahorros de la diáspora”.

Las remesas son críticas: en Filipinas, representaron aproximadamente el 10 por ciento del PIB en 2013. A nivel global, totalizaron más del doble de la asistencia para el desarrollo oficial, o la ayuda internacional el año pasado. Por otra parte, los ahorros de la diáspora en manos de trabajadores migrantes de países en desarrollo en sus países de residencia fueron de unos 497 mil millones en 2013.

Estas inversiones se pueden movilizar a través de bonos de la diáspora comercializados entre ciudadanos en el exterior, y se pueden utilizar los flujos de remesas futuras como garantía para endeudamientos internacionales, dijo Ratha. Como estos son más voluminosos y más estables que muchos otros tipos de flujos de capital, pueden mejorar la calificación de crédito soberano de un país, reduciendo así los costos de endeudamiento y prolongando el vencimiento de la deuda.

Por cierto, las calificadoras recientemente empezaron a considerar las remesas en sus calificaciones de crédito soberano, y el Marco de Sostenibilidad de Deuda de países de bajos ingresos del Banco Mundial-FMI los incluye a la hora de evaluar la capacidad de los países para pagar sus obligaciones externas y asumir endeudamientos.

Si bien se espera que el ritmo del crecimiento de las remesas se desacelere este año por la continua debilidad en Europa y Rusia y la depreciación del euro y el rublo, todavía se calcula que aumentarán a 586 mil millones de dólares.

Y el dinero seguirá llegando: 610 mil millones de dólares en 2016 y 636 mil millones de dólares en 2017, según el Banco Mundial.

Eso podría implicar varios aeropuertos nuevos y sistemas de tránsito rápido en los países que los necesitan.