Economía

¿Qué esperar del gasto público?

12 febrero 2014 4:16 Última actualización 24 junio 2013 7:54

 [Bloomberg] 


 
 
Rodolfo Navarrete / Economista del sector privado
 
 
Finalmente, la semana pasada, el INEGI desveló la información que permite responder una de las interrogantes que ha sido motivo de controversia en algunos círculos económicos: ¿a qué se debió la fuerte desaceleración de la economía en el primer trimestre del presente año?. Tal como lo hemos venido comentando fue la fuerte contracción del gasto público, aunque cabe señalar que en última instancia todas las variables de la demanda agregada contribuyeron a explicar este comportamiento.
 
Vale recordar que hace que hace más de un mes el INEGI reportó que la economía mexicana había crecido tan solo 0.8% en el primer trimestre del presente año. Si bien este magro desempeño obedeció en parte al efecto calendario, relacionado con el menor número de días trabajados con respecto a similar trimestre del año anterior, obedeció también a otros factores, como la fuerte caída del gasto público.
 
Si se corrigen las cifras de la oferta y demanda agregadas por el efecto calendario, vale decir si se homogeniza el número de días trabajados en ambos trimestres, se tendría que en realidad la economía habría crecido 2.2% en el trimestre, cifra que se compara desfavorablemente contra el 4.0% registrado el año anterior e incluso contra el 3.2% del segundo semestre de dicho año, ya que al parecer la desaceleración económica empezó en dicho periodo.
 
El menor crecimiento del PIB fue producto de la expansión de 2.1% del consumo, de 1.9% de la inversión y de una caída de 1.0% de las exportaciones netas.
 
Dentro del consumo, el privado creció 2.6% en el primer trimestre del 2013, cifra ligeramente por debajo del 2.8% del segundo semestre del año pasado, mientras que el consumo público cayó 0.8%, cifra que se compara desfavorablemente con respecto al 0.3% de crecimiento registrado en el segundo semestre de 2012. Similar figura se observa con respecto a la inversión. La privada creció 3.4% en el primer trimestre del presente año, comparada contra el 3.6% del segundo semestre. La inversión pública, por su parte, cayó 1.5% contra 8.7% de la segunda mitad del año anterior.
 
Vale decir que si bien las variables de la demanda privada se han venido desacelerando de manera hasta cierto punto “normal”, las del sector público se contrajeron, cambiando así la tendencia que se venía registrando durante el 2012.
 
Varios factores que podrían explicar este comportamiento. En primer lugar está el carácter estacional trianual del gasto público, en especial de la inversión, relacionado con el ciclo político mexicano. No es ninguna novedad que normalmente en periodo de elecciones todas las instancias del gobierno (Federal, estatal y municipal) programan la construcción de obras de infraestructura justo para ser inaugurados en vísperas de las elecciones con el objeto de lograr el favor de los votos. En vista de que el calendario importante de elecciones en el país se da cada tres años, normalmente se registra un fuerte incremento del gasto público en los dos e incluso tres primeros trimestres del año de elecciones, para posteriormente decrecer fuertemente en los trimestres subsiguientes. Este parece haber sido el caso entre 2012 y 2013.
 
Así, siempre con base en cifras corregidas por el número de días trabajados, la inversión pública, por ejemplo, creció 4.7% anual en el primer trimestre de 2012, 9.6% en el segundo y 14.8% en el tercero. Mientras que en el cuarto trimestre del año pasado tal crecimiento bajó a 2.6%, en tanto que en el primero de 2013 cayó 1.5%.
 
Otro factor que podría explicar este comportamiento es el hecho de que normalmente cuando se inicia una nueva Administración se debe pagar el costo de aprendizaje, por lo que normalmente se reduce el ejercicio del gasto hasta que se aprenda a hacerlo. Esta es la explicación oficial.
 
La caída del gasto público en el primer trimestre también puede obedecer a la intención del gobierno de equilibrar el presupuesto público durante el presente año, misma que fue anunciada al inicio de la nueva Administración. Si se tiene en cuenta que los ingresos públicos cayeron 2.0% en el primer trimestre, la única forma de lograr este objetivo es mediante una contracción aún mayor del gasto público. Esta situación se complica aún más sobre todo si se tiene en cuenta que la desaceleración económica implica necesariamente una caída en los ingresos públicos. Al respecto las expectativas de crecimiento para este año ya pasaron del 3.5% usado en la formulación del presupuesto a 2.7%, toda vez que por la estacionalidad del gasto público es difícil registrar superávits en la segunda parte del año.
 
Finalmente, existe otro factor que podría explicar la necesidad de recortar el gasto público no sólo en el primer trimestre, sino también en el conjunto del año. Es la necesidad de equilibrar las finanzas públicas para eliminar cualquier vulnerabilidad ante un posible agravamiento de la salida de capitales del país, debido a la atracción que ejercería EU ante una posible recuperación económica, que implicaría necesariamente empezar a endurecer su posición monetaria. En una situación de fuerte salida de capitales es esperable que suban las tasas de interés y se deprecie el tipo de cambio, lo cual generará problemas financieros a los agentes económicos que posean importantes desequilibrios. Antes de que ello suceda es recomendable tratar de reducir tales desequilibrios.