Economía

Profeco dará multas
de hasta 3.5 mdp en
La Nueva Viga

En un recorrido realizado por el titular de la Profeco, Ernesto Nemer, por el mercado de mariscos de la Ciudad de México, fueron detectadas diversas irregularidades en algunos locales, que podrían enfrentar sanciones hasta por 3.5 millones de pesos.
Eduardo Aguilar
21 marzo 2016 18:14 Última actualización 21 marzo 2016 18:15
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El titular de la Profeco, Ernesto Nemer, recorrió el mercado de La Nueva Viga. (Tomada de @Profeco)

Reporteros y autoridades de Profeco se reunieron en la administración de La Nueva Viga, donde el Procurador Federal del Consumidor Ernesto Nemer, con apenas veinte días en el cargo encabezaría un recorrido a través del mercado de mariscos más grande del mundo con el objetivo de garantizar el cumplimiento de la ley esta Semana Santa.

“Que no se entregue ni de más ni de menos”, apunta el Procurador antes de comenzar a caminar.

En uno de los primeros puestos del angosto pasillo, un verificador explica a la prensa el proceso mediante el cual se utilizan pesas para comprobar la calibración de las básculas. Esta vez no se presentan irregularidades, pero la parada genera problemas: los reporteros impiden el paso y un diablero grita lo que se convertirá en la consigna del recorrido: “Permiso, por favor”.

En otro de los puestos del primer pasillo se detecta que la báscula agrega 150 gramos a cada kilo, por lo cual es puesta en una bolsa de plástico y marcada con un sello de “Inmovilizado por la Profeco”, el cual es colocado por el propio Nemer entre flashes de la concurrencia.

El puesto propietario de la báscula se hará acreedor a una multa como medida de apremio, que puede ir de los 250 pesos a los 3.5 millones de pesos.

A pesar que una de las preocupaciones de la Profeco en conferencias recientes fue no afectar al consumidor mediante sus acciones, los clientes de La Nueva Viga no parecen apreciar la intervención de la procuraduría, mientras la reacción de los comerciantes varía entre nerviosismo y emoción ante las cámaras de televisión.

La propietaria de uno de los puestos incluso solicita a un camarógrafo que no filme, pues es una propiedad privada y ella conoce sus derechos.

El último puesto del recorrido se convierte en el momento cúspide, como si hubiera sido preparado: un verificador detecta que los filetes de tilapia que se venden al público no cuentan con la información nutrimental ni de importación necesaria para su distribución.

La Profeco inmoviliza 30 cajas, a 265 pesos cada una. De un momento a otro, el expendio pierde casi ocho mil pesos de producto a la venta. Una vez más, Nemer posa para la foto, y después deja que los verificadores traten con el resto del proceso.

El resto de los comerciantes y representantes del mercado inundan a Nemer con solicitudes de apoyos para capacitación en cuestiones de salud y normatividad, para poder mejorar su competitividad y ayudar a que este mercado, que vende más de 500 especies marinas, pueda “convertirse en un mercado de primer mundo”.

Todas las solicitudes de los representantes se centran en atacar un sólo problema, la mayor preocupación de Malena, empleada de un expendio de pescado: “Ahorita hay mucha gente, pero cuando no es cuaresma vendemos bien poquito”.