Economía

Peso argentino, su mayor ajuste desde la época de la hiperinflación

En la primera semana del nuevo gobierno argentino, la liberación del mercado cambiario llevó a la moneda a su mayor depreciación desde la época de Menem; la medida se consideró como positiva. 
Redacción
17 diciembre 2015 21:29 Última actualización 18 diciembre 2015 11:11
Argentina

(Reuters)

Una semana después de que Mauricio Macri tomara posesión como presidente de Argentina, anunció la liberación de su mercado de cambios, dejando atrás cuatro años de control con restricciones para la compra de la divisa verde tanto por personas como para empresas, en un intento de fortalecer las reservas internacionales, que en los últimos meses del gobierno anterior bajaron de forma alarmante.

La decisión de las nuevas autoridades financieras del país de alejarse de las restricciones cambiarias impuestas por el gobierno anterior en octubre de 2011, y que permitió, además de una sobrevaluación de su moneda que afectó la competitividad de las exportaciones argentinas, la creación de un mercado paralelo que siempre se mantuvo muy por arriba de las cotizaciones oficiales.

Luego del anuncio del levantamiento de las restricciones cambiarias, la cotización del dólar subió 36.6 por ciento en términos de pesos argentinos, nivel muy similar al observado en el mercado paralelo. La última vez que se observó un ajuste similar en la primera semana de un nuevo gobierno fue en el primer periodo de Carlos Menem, que se registró un aumento de casi 17 por ciento en el precio del dólar en términos de australes –moneda vigente en ese momento-.


Sin embargo, las condiciones fueron diferentes. En aquel entonces la economía argentina atravesaba por un periodo de hiperinflación, elevado crecimiento de la deuda externa, misma que se encontraba en moratoria y una crisis interna tanto económica como social. En resumen, la economía estaba en bancarrota.

Actualmente, si bien las cifras no son del todo positivas, la economía no se encuentra del todo paralizada, la inflación es alta pero las estimaciones no la ponen en niveles de tres dígitos. El sesgo populista del gobierno anterior permitió un desendeudamiento externo, más por necesidad que como estrategia de crecimiento. Lo que si tiene que trabajar es en su credibilidad frente a la comunidad financiera internacional.