Economía

Emilio Botín, el hombre que trajo Santander a AL

La carrera del fallecido director general del banco destaca por la modernización y expansión de uno de los grupos financieros más importantes del mundo.
Jeanette Leyva
10 septiembre 2014 9:14 Última actualización 10 septiembre 2014 9:22
Foto: Cortesía Banco Santander

Emilio Botín falleció este miércoles a los 79 años víctima de un infarto. (Foto: Cortesía Santander)

CIUDAD DE MÉXICO.- Emilio Botín estuvo toda su vida ligado a Santander, el mismo año en que nació, su padre fue nombrado director general del Banco de Santander, a quien sucedió más tarde, y que ahora todo indica también se repetirá, con el próximo nombramiento de Ana Patricia Botín, al frente de Santander, convirtiéndose en la cuarta Botín en asumir el mando del grupo.

Emilio Botín realizó su carrera en Bilbao, donde obtuvo la licenciatura en Derecho y Economía por la Universidad de Deusto, una de las más prestigiosas universidades españolas y donde se han formado los mejores banqueros y buena parte del empresariado español.

Su único hermano, Jaime, dos años menor que él, tuvo un desarrollo similar y también estudió en Bilbao.


En esta ciudad es donde Emilio Botín conoció a su esposa, Paloma O’Shea Artiñano, natural de Guecho (Vizcaya), con la que se casó en 1958 y con la que tenía seis hijos, Ana Patricia, Carolina, Paloma, Carmen, Emilio y Francisco Javier, que nacieron entre los años 1960 y 1975.

Emilio Botín entró en el entonces llamado Banco de Santander en 1958 y, tras ocupar diversos cargos en los servicios centrales del Paseo de Pereda de la ciudad cántabra, dos años después fue nombrado consejero.

En 1964, con 30 años, ya era director general y miembro de la comisión ejecutiva del consejo.

En 1971 fue elegido vicepresidente segundo; en1977 asumió el cargo de consejero delegado, y el 19 de noviembre de 1986, la presidencia.
Paralelamente, su padre dejó también la presidencia de Bankinter, asumida en aquel momento por Jaime Botín.

Tras la llegada de Emilio Botín al frente de la entidad, el banco se denominó Banco Santander, perdiendo la preposición “de”, que le daba un acento local que ya no correspondía con su realidad morfológica, dado que durante los años 60 y 70 había realizado una fuerte expansión por España y había hecho algunas incursiones en América Latina.

Cuando el tercer Emilio Botín asumió la presidencia del Santander, el banco ya había entrado a formar parte del selecto club de los “siete grandes” de la banca española, pero era uno de los más pequeños, muy lejos del tamaño de los grandes bancos madrileños, el Banco Central, Banesto y el Hispano Americano, algo menor que el Bilbao y muy similar al Vizcaya.

Dos años después, en 1988, Botín firmó una de las alianzas de mayor alcance de la banca europea, tanto por su desarrollo efectivo como por su duración, con The Royal Bank of Scotland, por entonces un banco escocés de tamaño medio dentro de la banca británica, que luego entraría en el siglo XXI como el quinto banco del mundo por capitalización bursátil.

Está alianza formó parte de todo un fuerte desarrollo internacional que se producía justo después de que, en junio de 1985, España se incorporará a la Comunidad Económica Europea (CEE).

En 1987, el Banco Santander adquirió Bankhaus Centrale Credit, que pasará a denominarse CC Bank, con lo que puso un pie en Alemania.
Dos años después entraría en Italia, con la compra de una participación del Instituto Bancario Italiano y poco más tarde en Estados Unidos, al adquirir el 13.5 por ciento de First Fidelity (1991), participación que más tarde incrementaría hasta un 23.4 por ciento.

A la vez, empezó a desarrollar con mayor fuerza su incursión en Iberoamérica, con filiales en Chile, Argentina, Panamá y Puerto Rico.

Emilio Botín fue modernizando el banco y preparando una estructura de capital que le permitiría lanzar uno de los grandes retos de la historia de la banca española. El 13 de septiembre de 1989, cuando en la banca apenas competía en precios, pone en el mercado la “Supercuenta” una cuenta corriente que ofrecía un interés del 11 por ciento por dinero a la vista, cuando la práctica habitual era no remunerar estas cuentas con más de un 1 por ciento.

Con este producto, el banco multiplicó su alcance al incrementar de forma notable sus depósitos y su base de clientes, a la vez que se debilitaban algunos de sus competidores.

En 1997 inició un proceso de fuerte expansión en América Latina con la compra de bancos en Chile, Argentina, Colombia, Perú, Venezuela, México y Brasil.

Pero el gran salto se produjo en enero de 1999, cuando el 15 de enero anunciaba por sorpresa la fusión del Banco Santander con el Banco Central Hispano. Era la primera gran operación europea desde que el euro se implantaba en los mercados, justo con el inicio de ese año.

En los primeros años tras la fusión, se completó la expansión en América Latina, con la compra de grandes bancos en México (Grupo Serfin) y Brasil (Banespa), además de otras entidades de menor tamaño en Argentina, Chile o Venezuela.

Emilio Botín supo aprovechar los años de la crisis económica mundial de finales de la primera década del siglo XXI para realizar operaciones que permitieron redondear la expansión del Banco Santander en Reino Unido y Brasil, poner un pie en Estados Unidos y tomar una fuerte posición en Polonia.