Economía

Peña de Bernal, su mundo subterráneo; oro y plata en túneles sin fin

10 febrero 2014 4:44 Última actualización 22 julio 2013 10:51

 [Cortesía] 



Mary Liñán González

 
COLÓN, Qro.-- Los olores a gases y los túneles a los cuales no se les ve fin son parte del mundo subterráneo que se vive en las minas, donde todos los días se profana la tierra en busca de riqueza, tal como se hace desde la época de la Colonia.

San Martín es una comunidad rural del municipio de Colón, en el estado de Querétaro, donde a pesar de la pobreza que se observa entre sus habitantes, todos los días se extraen altos volúmenes de plata y oro de la mina Peña de Bernal, que forma parte del grupo canadiense Starcore International Mines LTD.

La actividad que se tiene en el yacimiento le da vida a esta localidad del semidesierto y a algunos poblados cercanos, ya que desde las primeras horas del día empieza la movilización de 320 trabajadores, de los cuales 93 son mineros.

Cabellos encanecidos, pronunciadas arrugas y manos con ampollas son el reflejo de los años que han pasado en este yacimiento, el cual fue descubierto en 1756.

Con el brillo del amanecer llega el transporte de la empresa que los lleva hasta la entrada, para un día laboral en el que deberán cumplir una jornada de 8 horas, en uno de los tres turnos.

Con casco integrado con luz, botas, lentes de protección, chaleco, un arnés de seguridad, cubre oídos y la vestimenta de trabajo, los mineros van ingresando a una de las 6 secciones en las que está divida la mina, dejando en cada paso una credencial de acceso para identificar al personal ante cualquier eventualidad.

El taladrar de grandes máquinas, algunos olores de gases y la escasa luz son parte del ambiente de los mineros, quienes con sus herramientas se apoyan para ir desvistiendo algunas capas de la tierra.
 


Los mineros, en sus tareas, son apoyados por los geólogos, quienes previamente mandan una porción de piedra al laboratorio, para así conocer la correcta ubicación del oro y plata, y trabajar sobre esa superficie de mayores valores económicos.

Con el sudor en la frente por el esfuerzo físico, llega el momento de tomar un breve descanso en el desayuno del mediodía, durante el cual el minero disfrutará no sólo de los guisos y tortillas calientes, sino también de un momento de convivencia.

El continuo esfuerzo del taladrar de las máquinas de barrenación deja caer porciones de roca de mediano tamaño en donde se considera que hay oro y plata, las cuales son llevadas a la planta de beneficio.

En este último lugar, es constante el ruido que hacen las piedras que van siendo trituradas para lograr su reducción. Cada día se procesan 866 toneladas, de acuerdo con el superintendente de la planta, Rafael Muro.

Explicó que el procedimiento posterior son los molinos en donde las piedras son vertidas en una solución que tiene 70% de cianuro, para luego pasar a torres de vacío que se encargan de extraer el oxígeno excedente para lograr la precipitación de los valores de oro y plata.

Luego de una labor de 72 horas desde que se saca la piedra de la mina, el producto que procesan "se lleva a una refinadora a Canadá y ya de ahí se separan las barras de oro y plata y se venden al mercado", indicó el gerente de la empresa, Alejandro Mares.

Por ello, mencionó, "lo que producimos al mes son 2,000 onzas equivalentes, quiere decir oro y plata", que es el producto del trabajo de mineros que excavan actualmente de cien a 150 metros.
 


Informó que los salarios de los mineros van desde 2,000 hasta 6,000 pesos a la semana, de acuerdo con la experiencia y conocimientos que tengan. En los últimos 2 años se ha incrementado el número de trabajadores en el yacimiento de 290 a 320.

Al término de su jornada, los mineros comen gratuitamente en el comedor de la empresa y son revisados por cuestiones de seguridad. Al final, el transporte los lleva a sus domicilios.

Esta empresa trabaja los 365 días del año en lo que es el área de planta de beneficio; en el interior de la mina se trabaja los 3 turnos de lunes a sábado.
 
Información proporcionada por El Financiero Bajío.