Economía

Pago de sobornos cuesta 2 bdd anuales, estima el FMI

La corrupción debilita la capacidad del Estado para llevar a cabo sus funciones básicas y afecta los conductores de potencial crecimiento como estabilidad macrofinanciera, inversión pública y privada, consideró el Fondo Monetario Internacional en un reporte.
Leticia Hernández
10 mayo 2016 20:38 Última actualización 11 mayo 2016 13:23
Módulo especial dólar millonarios. (Especial)

Módulo especial dólar millonarios. (Especial)

Los costos de la corrupción son sustanciales, medidos sólo por los sobornos pagados cada año en países desarrollados y economías avanzadas, y se estima que oscilen entre 1.5 y 2 billones de dólares, aproximadamente el dos por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial; en tanto que los costos económicos y sociales tienden a ser aún mayores al afectar el crecimiento potencial inclusivo, advierte el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el reporte “Corrupción: Costos y Estrategias para Mitigarla”, el equipo de investigaciones del FMI señala que en un entorno de alta corrupción y alto nivel de deuda pública, un país puede quedar atrapado en un círculo vicioso de la corrupción y el despilfarro fiscal, que en última instancia conduce a una crisis de la deuda.

La corrupción tiene efectos negativos significativos principalmente en las vías del crecimiento; engendra desconfianza de ciudadanos sobre el gobierno y debilita la capacidad del Estado para lleva a cabo sus funciones básicas. Dependiendo de su presencia, este mal afecta algunos o todos los conductores de potencial crecimiento como estabilidad macrofinanciera, inversión pública y privada, la acumulación de capital humano y la productividad.


El organismo internacional señala que la influencia de la corrupción en otras funciones gubernamentales puede obstaculizar la formulación y aplicación de una política monetaria sólida, desalienta el desarrollo financiero y la inclusión; debilita la supervisión financiera y la estabilidad; incrementa el costo y reduce la calidad de la inversión pública; limita la inversión privada y dificulta a los países su acceso a mercados crediticios internacionales.

De acuerdo con la propia experiencia del FMI, advierte que luchar contra la corrupción requiere de una estrategia holística y de largo plazo. Sólo será efectiva cuando logre convencer a los jugadores clave de que las reglas del juego han cambiado.

Además de mejorar el estado de derecho, la experiencia demuestra que el aumento de la transparencia y las reformas económicas que eliminan el exceso de regulación desempeñan un papel importante en su combate.

Si bien una crisis económica en un país puede actuar como catalizador para el cambio, puede que no sea posible erradicar la corrupción en un entorno de crisis de extinción, esto debido a que el desarrollo de instituciones fuertes, el ingrediente más importante para el éxito de la estrategia de lucha contra la corrupción, lleva su tiempo.

En consecuencia, los funcionarios gubernamentales de alto nivel pueden desempeñar un papel fundamental en el cambio de las normas y expectativas, no sólo a través del diseño y ejecución de políticas públicas, sino también a través de su propia conducta personal, señala el reporte.

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