La OPEP tiene un problema más grande que enfrentarse a Trump
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La OPEP tiene un problema más grande que enfrentarse a Trump

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La OPEP tiene un problema más grande que enfrentarse a Trump

La Organización de Países Exportadores de Petróleo podría arriesgarse a ser demandada por presunta manipulación del mercado energético.

Bloomberg Por Javier Blas
19/06/2018
Actualización 19/06/2018 - 9:41
La bandera de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
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Los políticos estadounidenses retomaron la costumbre: atacar a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

El cártel ha sido muchas veces un ogro para ellos desde la primera crisis del petróleo, en 1973. Ahora, la OPEP enfrenta un nuevo ataque político en Washington, directamente desde la cuenta de Twitter del presidente Donald Trump y discretamente —pero quizás con más peligro— del Congreso estadounidense.

Durante 30 años, en libros y publicaciones en redes sociales, Trump atacó varias veces a la OPEP, dijo que los precios del petróleo deberían rondar los 30 dólares por barril y sostuvo que la OPEP les estaba robando dinero a los ciudadanos estadounidenses.

Esos antecedentes cuentan ahora porque los legisladores estadounidenses resucitaron la llamada Ley Contra Cárteles de Producción y Exportación (NOPEC, por sus siglas en inglés), que propone someter al cártel a la ley antimonopolio Sherman, usada hace más de un siglo para fragmentar el imperio de John Rockefeller.

Este proyecto de ley se reintrodujo en mayo y superó su primer obstáculo legislativo la semana pasada, cuando el Comité Judicial de la Cámara de Diputados lo envió rápidamente a deliberación.

Esto le permitiría al Gobierno estadounidense demandar a la OPEP por manipular el mercado de energía y posiblemente pedir miles de millones de dólares en reparaciones.

Para la OPEP, que se reunirá esta semana en Viena para discutir la producción de petróleo, el proyecto es un gran riesgo de cola. Tiene pocas chances de aprobarse, pero si así fuera, las consecuencias serían enormes.

Para algunos, NOPEC se compara a la Ley de Justicia Contra Patrocinadores del Terrorismo (JASTA, por sus siglas en inglés), que por primera vez permitió demandar a Arabia Saudita por los atentados del 11 de septiembre.

Los políticos estadounidenses intentaron aprobar NOPEC varias veces desde el 2000, pero la Casa Blanca se opuso: tanto George W. Bush como Barack Obama amenazaron con vetarla. El riesgo para la OPEP es que Trump rompa con sus antecesores.

“A diferencia de los presidentes anteriores, Trump tiene mayores probabilidades de sancionarla”, dijo Jason Bordoff, director del Center on Global Energy Policy de la Columbia University en Nueva York y exfuncionario de petróleo del Gobierno de Obama.

Las autoridades de la OPEP están preocupadas, tanto por el proyecto de ley en sí como por la posibilidad de que el Congreso organice audiencias donde ataque al cártel.

Hossein Kazempour Ardebili, el representante de Irán ante la OPEP, dijo el fin de semana que el proyecto de ley de Estados Unidos constituía un intento de “chantajear” al grupo y agregó que usar la ley antimonopolio “no tiene sentido legal, y en la OPEP lucharemos contra eso”.

Sin embargo, en Washington, los legisladores estadounidenses, que ven que sube la gasolina en los meses previos a las elecciones legislativas que decidirán qué partido controlará el Congreso, están hablando con la misma dureza.

“La OPEP es un cártel internacional cuyos miembros actúan deliberadamente en connivencia para limitar la producción de crudo como medio para fijar precios, aumentando injustamente los precios para satisfacer la codicia de los productores de petróleo”, dijo la semana pasada al Comité Judicial Jerrold Nadler, legislador demócrata de Nueva York y copatrocinador de la ley.