Economía

Normalización monetaria satisfactoria agregaría 0.4% al PIB mundial en 2018

En su Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial, el FMI lanzó recomendaciones para que el proceso de endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal se dé sin sobresaltos, lo que elevaría en 0.4 por ciento el PIB mundial en 2018, respecto a la estimación base.
Leticia Hernández
07 octubre 2015 9:52 Última actualización 07 octubre 2015 10:21
[Bloomberg] Alarmantes tasas de desocupación entre los jóvenes: FMI. 

[Bloomberg] Alarmantes tasas de desocupación entre los jóvenes: FMI.

CIUDAD DE MÉXICO.- Ante las perspectivas débiles sobre la estabilidad financiera y la situación económica mundial, es necesario adoptar nuevas medidas para lograr una normalización satisfactoria de las condiciones financieras y monetarias que podrían elevar en 0.4 por ciento el PIB mundial en 2018, respecto a la previsión base, destacó el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El panorama mundial está empañado por una tríada de retos puestos en evidencia en los últimos meses: las vulnerabilidades de los mercados emergentes, los legados de la crisis de las economías avanzadas y la escasa liquidez del mercado sistémica, advierte el Fondo en su Informe sobre la Estabilidad Financiera Mundial.

Con la puesta en marcha del proceso gradual de endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal, el sistema internacional se enfrenta a un ajuste sin precedentes, a medida que las primas por riesgo se “normalicen” dejando atrás niveles históricamente bajos, a la par del aumento de las tasas de política monetaria y de una modesta recuperación cíclica.


El organismo internacional contempla en su informe un escenario de
base, un escenario optimista que contempla una normalización satisfactoria y un escenario pesimista caracterizado por trastornos en los mercados internacionales de activos.

Para llegar al escenario optimista, el FMI recomienda que la Reserva Federal se esfuerce para mantener la comunicación clara y continua que permita absorber el alza de tasas sin sobresaltos, así como fortalecer la arquitectura del euro para apuntalar la confianza de mercados y empresas.

Respecto a los emergentes, considera que las autoridades "deberían constatar con regularidad las exposiciones de las empresas en moneda extranjera, incluidas las posiciones en derivados, y emplear herramientas micro y macroprudenciales para desalentar un apalancamiento excesivo y la acumulación de deudas con el extranjero".

También llama a un reequilibramiento y desapalancamiento gradual en China y que las economías avanzadas se protejan de la iliquidez del mercado.

Asimismo, destaca que asegurar la solidez y salud de los bancos y el ahorro de largo plazo, como las aseguradoras y los fondos de pensiones, es crítico.

En el Informe, señala que si las economías globales adoptan las medidas de políticas reforzadas que sugiere, las autoridades podrán contribuir a establecer una trayectoria más firme de crecimiento y estabilidad financiera conjurando los riesgos a la baja.

El reto es para las economías emergentes que deberán adaptarse a las nuevas realidades de los mercados mundiales desde una posición más vulnerable, pues muchas afrontan desequilibrios internos y bajo crecimiento y se ha incrementado drásticamente el endeudamiento del sector privado, acompañado de un aumento de la exposición en moneda extranjera sensible a factores mundiales.

A la par de este mayor endeudamiento, los colchones de capital de los bancos en países emergentes disminuyen y aumentan las probabilidades de que los préstamos en mora crezcan, realidad que contrasta con los sistemas bancarios de las economías avanzadas en donde los bancos se dedicaron en los últimos años a desapalancarse y sanear los balances, expandir capital y reforzar los mecanismos de financiamiento.

Si bien en economías avanzadas la estabilidad financiera se ha afianzado reflejo del fortalecimiento macrofinanciero y la reafirmación de la confianza en las políticas monetarias, persisten legados de la crisis como elevada deuda pública y privada, detalla el FMI.

De no lograrse una normalización satisfactoria, el producto mundial agregado podría llegar a perder 2.4 por ciento para 2017, en relación con la perspectiva de base, advierte el Fondo, lo que implica un crecimiento mundial más bajo, pero aun así positivo.

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