Economía

Morgan Stanley sufre por ‘fuga de asesores’

Una desbandada de corredores de bolsa dejó a Morgan Stanley para crear su propia empresa y de paso se llevó a sus clientes, gracias a un protocolo suscrito por los bancos de Wall Street.
Bloomberg
17 octubre 2016 23:22 Última actualización 18 octubre 2016 5:0
Morgan Stanley

(Bloomberg)

Morgan Stanley no pudo hacer mucho más que mirar cómo un equipo de asesores que gestionaba 2 mil 200 millones de activos se iba el mes pasado para lanzar su propia empresa, última partida de una serie que dejó a los grandes bancos de Wall Street sin la administración de miles de millones de dólares en activos.

Después de meses de elaborar planes secretos y minuciosos, trece empleados de Wichita, Kansas, dejaron el banco un viernes con los números de teléfono y direcciones de correo electrónico de 800 clientes y luego pasaron un frenético fin de semana al teléfono tratando de que éstos se pasaran a su nueva empresa. Todo fue posible por un regalo de Morgan Stanley: años antes, el banco había renunciado a su derecho a entablar demandas.

Los desertores que crearon la firma, 6 Meridian, pudieron llevarse los clientes gracias a un acuerdo del sector denominado Protocolo para el Reclutamiento de Corredores. El convenio fue ideado en 2004 por tres firmas -Merrill Lynch & Co., Citigroup Inc. y UBS Group AG- con el fin de reducir los litigios y dar opciones a los clientes cuando una gran firma se los robaba a otra. Morgan Stanley, que no accedió a efectuar declaraciones, firmó el protocolo dos años más tarde.

Pero con los años, el protocolo ha tenido el efecto de ser un manual de instrucciones para corredores de bolsa que quieren ser emprendedores: hacer que alguien cree una empresa fantasma, que la compañía firme el protocolo y luego tomar la compañía sin temor a un juicio.

Maniobras como la de 6 Meridian explican por qué el tratado de paz legal ahora tiene casi mil 500 miembros, aun cuando el sector sólo tiene un puñado de grandes compañías nacionales. También contribuyen a explicar una curiosa tendencia. En los años que transcurrieron desde la concepción del protocolo, las viejas casas de bolsa que lanzaron el pacto han perdido cuota de mercado a manos de startups.