Economía

Las tres cosas más tontas
que se pueden hacer
con una tarjeta de crédito

Las prácticas inusuales o absurdas al adquirir una tarjeta
de crédito pueden poner en peligro tu información personal y financiera, lo que los cibercriminales pueden aprovechar para vaciar tus arcas.
Darinka Rodríguez
18 febrero 2014 11:53 Última actualización 18 febrero 2014 13:38
mano en cajero

Usos absurdos de tarjetas generan fugas de dinero./(Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO.- Hay de errores a errores, y en materia de finanzas personales existen unos más graves que otros. Las malas prácticas en el uso de los instrumentos ligados a tus ingresos y gastos pueden convertirse en toda una catástrofe para tu bolsillo si no tienes cuidado.

De acuerdo con el último reporte del Banco de México, en el país existen 16 millones 119 mil tarjetas de crédito, mientras que la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) indica que el 28 por ciento de los posibles fraudes ocurren sin la presencia física del plástico mediante la compra de bienes o servicios por internet o vía telefónica.

Minimizar el uso que le das a los datos que contiene tu tarjeta de crédito es el primer paso a un fraude que puede vaciar tus arcas. En caso de un robo o extravío de su cartera, la mayoría de los usuarios reporta inmediatamente a su banco, pero pocos cuidan el uso que le dan a la información (número de tarjeta, emisor y fechas que contiene el plástico).

Según el portal de educación financiera Credit.com, existen tres errores fundamentales equivalentes al robo de billetera o que le entregues directamente tu tarjeta a un ladrón.

LAS COSAS MÁS TONTAS

1. Escribir el número. Acceder a los dígitos contenidos en la tarjeta de crédito es el primer paso al desfalco. “No envíes correos electrónicos o mensajes de texto con este número, pues una vez que pulsas ‘enviar’ pierdes el control sobre él” indica.

Aunque se confíe en la seguridad del receptor, en el futuro la cuenta de correo puede estar sujeta a vulnerabilidades cibernéticas o bien, tu información en el teléfono puede ser robada.

2. Tomarle fotos. No es lo mismo tomarse una selfie mientras haces “shopping” que compartir una foto de tu tarjeta cuando haces uso de ella. Y aunque no lo parezca, es un hábito muy común.

La cuenta de Twitter @Needadebitcard ha documentado y retwitteado más de 250 casos de personas que comparten fotos de su plástico ya sea porque “lucen muy bonitas” o por lo felices que estaban al obtener un crédito. “Una vez que los ladrones tienen una foto con la información, no hay vuelta atrás” indica Credit.com

3. No comprobar seguridad de sitios en internet. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), la tarjeta de crédito sigue siendo el método de pago más utilizado para compras en línea con el 64 por ciento de las transacciones que se hicieron con este medio en 2013.

Sin embargo, el momento de introducir los datos de nuestro plástico en un sitio de internet puede hacer la diferencia entre un fraude y una compra exitosa.

Antes de brindar cualquier dato es importante checar que la barra de navegación sea segura (con “https”) y es preferible borrar el historial de navegación para evitar cualquier susto financiero.