Economía

Las granjas serían el futuro del pescado

Debido a que los consumidores de pescado orgánico necesitan ver etiquetas de que el alimento es seguro, empresarios y ambientalistas se unen a la acuicultura como una posible solución para el agotamiento de los océanos.
Bloomberg
28 mayo 2017 22:10 Última actualización 29 mayo 2017 5:0
Pesca, actividad primaria con mayor crecimiento: FAO

La acuicultura se ha convertido en una alternativa de negocio sustentable en nuestro país

¿De criadero o silvestre? ¿Local o importado? ¿Orgánico? ¿O con alguna certificación de la que nunca has oído hablar?

Cualquier persona que haya tratado de ser un consumidor de pescados y mariscos con conciencia ecológica —o que haya leído titulares sobre la caída de las poblaciones de peces o sobre mariscos atiborrados de antibióticos en granjas de China— se ha planteado esas preguntas.

“Con el pescado, la gente se debate”, dijo TJ Tate, director del Programa de Mariscos Sostenibles en el Acuario Nacional de Baltimore. “Los consumidores quieren ver una etiqueta, un rótulo, algo que los haga sentirse seguros”.

“Muchas etiquetas son privadas o secretas, cambiantes o flexibles”, dijo Marianne Cufone, directora ejecutiva de la Recirculating Farms Coalition (Coalición de Granjas de Recirculación). Es difícil para el consumidor medio saber cuál es la diferencia. Mientras que Canadá y la UE tienen estándares de pescados y mariscos orgánicos, EU no los tiene.

Ahora, empresarios, inversores y ambientalistas están comenzando a unirse en torno a la acuicultura como una posible solución de largo plazo para el agotamiento de los océanos y el creciente apetito del mundo por esta proteína. Según un informe de las Naciones Unidas de 2016, el 31.4 por ciento de las poblaciones mundiales estaban sobreexplotadas y otro 58.1 por ciento agotadas por la pesca. Entre tanto, la acuicultura superó al pescado capturado en el medio silvestre para consumo en 2014. Muchos lo ven como la próxima etapa en la producción de alimentos sostenibles.

Empresarios del sector reconocieron que el proceso tiene mala fama por el uso de los antibióticos y de piensos de peces en China.