Economía

La muerte de un petrolero: Los últimos días de Aubrey McClendon

El cofundador de Chesapeake Energy murió horas después de ser acusado de manipular ofertas por derechos de extracción. La vida del ejecutivo simboliza el auge del esquisto en Estados Unidos, y su crisis.
Bloomberg
10 marzo 2016 9:28 Última actualización 10 marzo 2016 11:30
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Aubrey McClendon, cofundador de Chesapeake Energy. (Bloomberg)

Aubrey McClendon se despertó aquel martes, como lo había hecho 10 mil veces antes, listo para trabajar en una operación.

McClendon, cofundador de Chesapeake Energy, había hecho frente a más vaivenes que nadie en el sector de la energía de los Estados Unidos. Pero el 1 de marzo, McClendon tenía otra cosa en la cabeza.

Esa mañana estaba enviando correos electrónicos sobre un desarrollo ubicado frente al río en su ciudad natal de Oklahoma City, el lugar al que había apostado tanto durante tanto tiempo.

El ejecutivo de 56 años parecía optimista… en pocas palabras, parecía él mismo.
Veinticuatro horas más tarde estaba muerto.



Ahora el mundo ya conoce las líneas generales de lo ocurrido. En la mañana del 2 de marzo, horas después de ser acusado de manipular ofertas por derechos de extracción de petróleo y gas, McClendon se escapó de su equipo de seguridad y se subió a su Chevy Tahoe 2013.

Se dirigió hacia el norte por un solitario tramo de dos carriles de Midwest Boulevard, hacia los márgenes de la ciudad, donde estrelló su SUV a alta velocidad contra una pared.

La noticia resonó por toda Oklahoma City como un trueno. Allí, y en lugares tan lejanos como Riad y Caracas, todos los referentes de la industria energética conocían los entretelones.

McClendon, el hombre que le había dicho a la OPEP que se fuera al diablo, había prometido cuestionar la acusación. Y ahora esto: el trágico fin de una vida que parecía simbolizar el auge del esquisto en los Estados Unidos... y su crisis.

Una semana después, mientras muchos tratan de encontrarle el sentido, las circunstancias que rodearon la muerte de McClendon recién ahora están saliendo a la luz.

La policía de Oklahoma City dice que todavía no ha podido determinar si el choque fue intencional. Los correos electrónicos que McClendon envió a sus socios comerciales horas antes no daban ninguna pista ni mostraban indicios de que hubiera problemas.

“Nos cuesta entender que ya no está”, dijo Tom Blalock, ejecutivo de American Energy Partners, empresa que fundó McClendon después de que Chesapeake lo echara, ante las cuatro mil personas que se habían reunido en Crossings Community Church de Oklahoma City en una ceremonia litúrgica pública.

Sí, hasta el final, McClendon parecía estar haciendo planes.

Así era él. Su ascenso y caída eran dignos de una leyenda. Creció hasta convertirse en una figura imponente al convertir a Chesapeake en una compañía de 37 mil 500 millones de dólares, gracias a su defensa de la polémica fractura hidráulica.

Pero el mismo auge del gas que él contribuyó a crear hizo que los precios cayeran en picada, reduciendo el valor de la empresa a menos de la mitad y desatando una rebelión entre los accionistas que llevó al despido de McClendon

Luego formó American Energy Partners y captó más de 10 mil millones de dólares para acumular derechos de explotación de los Apalaches a Australia y Argentina. Pero también ese negocio se iría a pique bajo el peso de la caída de los precios de la energía.

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Allegados se reunieron  a largo del río de Oklahoma durante un memorial de Aubrey McClendon

 

memoral  Aubrey McClendon (Reuters)


CORTAR LAZOS

Como todos en el sector del shale, McClendon –arrogante, audaz, aparentemente infatigable- observaba la caída de los precios de la energía desde hacía meses. Pero su mundo se oscureció considerablemente en la semana anterior al choque.

El viernes 26 de febrero, uno de sus principales sostenes financieros, The Energy Minerals Group, firma de capital riesgo encabezada por John Raymond, cortó todos los lazos con él, según una carta que Raymond más tarde envió a los inversores. Eso de inmediato suscitó preguntas sobre la viabilidad de American Energy.

El martes a la mañana –un día antes de que muriera y sólo horas antes de que el mundo se enterara de su procesamiento-, McClendon todavía estaba enviando correos electrónicos sobre proyectos futuros.

Entre los destinatarios estaba Mike Knopp, un abogado devenido entrenador de remo que era una de las personas más cercanas a McClendon.

Ambos estaban trabajando en la fase final de un proyecto de una década de duración para crear una laguna olímpica de remo de 100 millones de dólares. La organización sin fines de lucro Oklahoma City Boathouse Foundation, de la cual McClendon era presidente y Knopp director ejecutivo, estaba a dos semanas de completar un circuito de rápidos para las pruebas olímpicas estadounidenses de slalom del 7 de mayo.

A las 17:30 aproximadamente, un gran jurado federal del centro de Oklahoma City dictó el procesamiento. McClendon rápidamente puso el grito en el cielo.

“Soy la única persona de la industria del petróleo y el gas en más de 110 años desde que la Sherman Act se convirtió en ley que ha sido acusada de este delito con relación a ofertas conjuntas por arrendamiento”, dijo McClendon en una declaración a horas del procesamiento. “Lucharé para demostrar mi inocencia y limpiar mi nombre”.

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También hubo quien dejó flores en el lugar de accidente

 

memoral  Aubrey McClendon (Reuters)


‘UN GUSTO VERTE’

A la mañana siguiente alrededor de las 8:00, un socio comercial recibió un correo electrónico de McClendon. La noche anterior se habían encontrado por casualidad en un restaurante de Oklahoma City donde McClendon estaba cenando con su hija Callie Katt.

McClendon parecía normal, le dijo la persona más tarde a Marcus Rowland, que fue director de finanzas de Chesapeake durante 18 años durante la gestión de McClendon. El correo electrónico sólo decía que había sido “un gusto verte anoche” y mencionaba algunas cuestiones de negocios, dijo Rowland.

Poco después de enviar ese mensaje, McClendon se subió a su SUV y se marchó. Mientras se dirigía al norte por una carretera rural de dos carriles, aceleró, superando los 80 kilómetros por hora permitidos.

Como la ruta estaba bordeada por espesos arbustos a ambos lados, McClendon tenía poco margen de maniobra. Su auto chocó con una pared de hormigón que sostenía un paso elevado a las 9:12, según el primer informe policial.

Los detalles del choque todavía desconciertan a los investigadores policiales: la trompa del auto chocó de frente contra el muro de sostén del paso elevado. Todavía no han decidido si se trató de un accidente o de un suicidio pero sus primeros comentarios sugieren que el atribulado magnate del petróleo no convencional quizá haya estrellado su auto intencionalmente.

“Básicamente avanzó derecho hacia la pared”, dijo el oficial de policía Paco Balderrama poco después del choque. “Tenía amplias posibilidades de corregir el rumbo y volver a la calzada, y eso no pasó”

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