Economía

Investigación científica
y desarrollo del sector
energético, en alerta

La investigación científica y el desarrollo energético ha caído
en México, que es el único país que limita legalmente la inversión para estos rubros;  expertos señalan que deben duplicarse
los montos destinados a estas áreas, porque están limitados
a un techo de 0.65 por ciento del valor de las ventas de Pemex.
Sergio Meana
13 julio 2014 23:32 Última actualización 14 julio 2014 5:0
investigación energética

La investigación y desarrollo energético en México necesita mayor inversión. (Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO.- El número de personas dedicadas a la investigación científica y al desarrollo en el sector energético mexicano no ha dejado de caer desde que tocó su punto máximo en 2003 con un total de siete mil 983, para cerrar diez años después, en 2013, con seis mil 108 personas.

Una tendencia a la baja también se presenta en el personal de este sector, en el que el país está apostando gran parte del crecimiento económico para el futuro.

El personal con beca para estudios de posgrado bajó de 241 personas a 110 en el periodo, de las cuales 61 son de doctorado y 49 de maestría.

Para Miriam Grunstein, catedrática del sector energético del Centro de Investigación y Docencias Económicas (CIDE), la crisis se debe a que no ha sido necesario innovar, dado que no hay proyectos suficientemente retadores.

“No hemos atacado proyectos que hayan requerido innovación, entre mayor complejidad tiene el proyecto y requiere tecnologías más innovadoras pues entonces existe el incentivo para que el Estado invierta en investigación y desarrollo, pero si nos volvimos, fundamentalmente, adquirentes de tecnología extranjera y de contratos de servicios, entonces evidentemente eso ha hecho anulatoria la necesidad del Estado para innovar”, señaló Grunstein.

El riesgo para el estudiante que está por elegir una carrera o una especialización es muy alto en el sector petrolero mexicano ante un panorama con tan pocas opciones.

“El problema es que el campo de trabajo es muy restringido, o sea, si haces investigación en materia de geofísica, de geología y tienes un campo de trabajo inmenso pues tienes mucho más incentivos para hacerlo, pero si te dicen es ‘para Pemex’, no tienes incentivos”, señaló la académica.

La esperanza de detonar un mayor conocimiento para un sector que será vital en el desarrollo económico de los próximos diez años del país está en que las condiciones de competencia obliguen tanto a Petróleos Mexicanos (Pemex) como a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a poner más énfasis en la generación de tecnología.

“Esperamos que las condiciones de mayor competencia y el compromiso del Estado mexicano de crear condiciones de competencia para Pemex y CFE expanda la innovación tecnológica porque hasta el momento como hemos estado solos, no competimos con nadie y nos da por contratar todo”, dijo Grunstein.

Debe señalarse que la llegada de empresas trasnacionales hasta ahora no implica una transferencia tecnológica como tal, pues no están obligados a hacerlo como en Noruega.

México es el único país que limita legalmente la inversión en investigación y desarrollo del sector petrolero. En México la inversión destinada a investigación y desarrollo del sector petrolero está limitada a un techo de 0.65 por ciento del valor de las ventas de Pemex, de acuerdo con la Ley Federal de Derechos.

Sólo en este país, que abrió formalmente su sector energético en diciembre de 2013, se encuentran límites superiores a los montos de inversión en este rubro, pues en otras experiencias internacionales, que incluyen a Brasil, Noruega y Colombia, se ponen límites inferiores.

Por ejemplo, en el país carioca la Ley establece que se debe invertir al menos 1 por ciento del monto de las ventas de petróleo de la industria en conjunto, que incluye a Petrobras y todas las empresas dedicadas a la extracción de hidrocarburos.

Sin embargo, de acuerdo con la Agencia Nacional de Petróleo de dicha nación, los montos destinados a este rubro son de 2 por ciento en promedio, casi el doble de lo mínimo.

Para Arturo Carranza, analista de Solana Consultores, el monto total destinado a investigación y desarrollo debe duplicarse en México –no sólo en el sector petrolero–, pues en todas las industrias el gasto es inferior al 0.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

“Si hoy nuestro país está invirtiendo menos de 0.5 por ciento del PIB en investigación y desarrollo, debemos esforzarnos para que el nuevo andamiaje energético incentive esta inversión a niveles superiores a 1 por ciento”, recomendó Carranza.

Así finalmente se cumplirá con las leyes de Educación y Ciencia y Tecnología, que obligan al Estado a invertir por lo menos 1 por ciento del gasto público en investigación y desarrollo.

De acuerdo con el artículo 254-Bis de la Ley de Derechos, el 63 por ciento del 0.65 por ciento de las ventas de Pemex debe destinarse al Fondo Sectorial Conacyt-Secretaría de Energía-Hidrocarburos.
De dicho monto, 2 por ciento está etiquetado con el objeto de formar recursos humanos especializados en la industria petrolera.

El restante 15 por ciento debe ir al Fondo de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico del Instituto Mexicano del Petróleo y el 20 por ciento al Fondo Sectorial Conacyt-Secretaría de Energía-Sustentabilidad Energética.

cada vez son menos los miembros