Economía

Inflación en la eurozona cae en marzo a su menor nivel en más de 4 años

La inflación en la zona euro se ubicó en su tasa más baja desde noviembre de 2009, despertando el fantasma de la deflación que tanto preocupa en la región. La tasa interanual fue de 0.5% en marzo frente a 0.7% en febrero.
Reuters
16 abril 2014 7:27 Última actualización 16 abril 2014 9:26
[Bloomberg] Los precios del transporte se moderaron por la tendencia a la baja en el costo de los carburantes. 

Aumenta la presión sobre el Banco Central Europeo para que intervenga si los precios no rebotan. (Bloomberg)

BRUSELAS, Bélgica.- Se confirmó la caída sorpresiva de la inflación de la zona euro en marzo, a su nivel más bajo desde noviembre de 2009, lo que mantiene la presión sobre el Banco Central Europeo para que intervenga si los precios no rebotan.

La tasa interanual de inflación en el bloque que comparte el euro fue de 0.5 por ciento en marzo frente a 0.7 por ciento en febrero, dijo la oficina de estadísticas de la Unión Europea, Eurostat.

La mayor alza en los precios se observó en los sectores del tabaco, restaurantes y bares, y también en productos como leche, queso y huevos.

Los precios más bajos se vieron en el combustible para calefacción, las telecomunicaciones y el combustible general.



En toda la zona euro se vio una profunda disparidad. En países como Grecia se registró una caída en la inflación de 1.5 por ciento, mientras que en Chipre fue de 0.9 por ciento.

Las tasas de inflación en Austria (1.4 por ciento), Malta (1.4 por ciento) y de Alemania (0.9 por ciento) estuvieron más cercanas a la meta del BCE que maneja parámetros levemente inferiores a 2.0 por ciento.

La inflación ha estado abajo de 1.0 por ciento -en la "zona de peligro" del BCE- por seis meses seguidos, lo que hace suponer que el banco tendrá que tomar más medidas.

En la última semana, los consejeros del BCE dijeron que el banco estaba listo para aplicar medidas no convencionales, para evitar que la inflación se mantenga baja por demasiado tiempo.

La fortaleza de la moneda única contra el dólar abarata las importaciones y derriba los precios que los europeos pagan por bienes y servicios.

Y, si bien eso le puede dar más poder de compra a los hogares en el corto plazo, el BCE quiere evitar una baja en las expectativas inflacionarias.