Economía

Hoy es más fácil hacer un fraude: estafador de ‘Atrápame si puedes’

Frank Abagnale, cuya vida inspiró la cinta ‘Atrápame si puedes’, señaló que con la tecnología hoy es miles de veces más fácil robar la identidad de otros que cuando él lo hizo en los 50.
Bloomberg
15 marzo 2015 22:10 Última actualización 16 marzo 2015 5:0
Frank Abagnale ha pasado las últimas cuatro décadas trabajando con el FBI para detectar fraudes. (Bloomberg)

Frank Abagnale ha pasado las últimas cuatro décadas trabajando con el FBI para detectar fraudes. (Bloomberg)

La tecnología hace mucho más fácil el engaño hoy, declaró el estafador reformado Frank Abagnale en una entrevista que tuvo lugar esta semana cerca de Trafalgar Square en Londres.

El hombre que, de adolescente en la década de 1960, ganó 2.5 millones de dólares adoptando identidades falsas de piloto de avión, abogado y médico ahora trabaja para el FBI y otras entidades en ciberdelito; incluso participó en la investigación del hackeo que sufrió el año pasado JPMorgan.

Abagnale se hizo famoso después de la película de 2002 de Steven Spielberg “Atrápame si puedes”, protagonizada por Leonardo DiCaprio y basada en su autobiografía.


Ha pasado las últimas cuatro décadas trabajando con el FBI para detectar el fraude y dice que los avances de la tecnología y la tendencia a compartir todo que propagan los sitios de medios sociales como Facebook han hecho mucho más fácil crear falsas identidades con unos pocos detalles personales. Cuando él lo hacía, tenía que asumir una identidad y una vida totalmente nuevas.

“Lo que hice hace 50 años de adolescente es cuatro mil veces más fácil de hacer hoy debido a la tecnología”, dijo Abagnale. “La tecnología engendra delito. Siempre lo ha hecho y siempre lo hará”.

Abagnale explicó que estaba en Londres para hablar con funcionarios del gobierno sobre la lucha contra el fraude. No accedió a dar detalles de lo que hizo para el FBI en el caso del hackeo o con quién del gobierno británico se reunió.

Abagnale pasó cinco años en cárceles de Francia, Suecia y Estados Unidos después de ser detenido en Francia en 1970. El gobierno estadounidense lo liberó a condición de que enseñara y ayudara a los organismos policiales federales. Es la única persona del FBI que lo ha hecho en los 107 años de historia de la institución, asegura.

Trabajo encubierto

“Tengo con mi país una deuda 800 veces más grande de lo que podría pagar”, señala Abagnale, que conoció a su esposa cuando trabajó en forma encubierta para el FBI como un asistente social de orfanatos llamado Bill Mattison. “Es por eso que sigo con el FBI y estaré allí hasta cuando ya no pueda hacer nada”.

Paul Bresson, un portavoz del FBI, no accedió a formular comentarios y dijo que no podía verificar la veracidad de la información de Abagnale.

Este escribió libros sobre su vida y su lucha contra el robo de identidades, colaboró en el desarrollo de software para detección del fraude y habla periódicamente en conferencias y universidades.

Para mostrar con qué facilidad los piratas informáticos pueden introducirse en los sistemas de computación, a menudo arroja una serie de memorias USB con la leyenda “confidencial” en la playa de estacionamiento antes de una presentación. La gente que los recoge y los conecta a su computadora se encuentra con un mensaje que dice “esto es una prueba y usted no la pasó”.

Por mucho dinero que inviertan las empresas en ciberseguridad, las personas son el mayor riesgo, como se vio en el hackeo a JPMorgan ocurrido el año pasado. En ese caso de piratería, millones de cuentas de clientes estuvieron en peligro cuando los hackers utilizaron el nombre de usuario y la contraseña de un empleado para introducirse en la red del banco, dijeron personas con conocimiento de la investigación. El FBI y otros organismos están investigando.

“La tecnología funciona pero siempre tenemos que lidiar con el eslabón más débil, los seres humanos”, dice. “Hay que enseñarles a los empleados que, ya se trate de la recepcionista que atiende el teléfono o del presidente de la compañía”, todos pueden ser blanco de un hacker.