Economía

Hay perdedores con cambios en China

China ha cambiado su economía en los últimos años, la ha alejado de la industria pesada y orientado a los sectores de servicio y consumo, pero esto, de acuerdo a estudios, ha provocado que el país sea uno de los que presentan mayor desigualdad a nivel mundial.
Bloomberg 
29 agosto 2016 23:5 Última actualización 30 agosto 2016 5:0
China

El uno por ciento de las familias más ricas del país acapara una tercera parte del total de la riqueza nacional. (Bloomberg)

Con frecuencia los economistas hablan de cambios de política de forma abstracta, ignorando los problemas que incluso las reformas lógicas pueden conllevar. Durante años, los analistas han instado a China a cambiar su economía, alejándola de la industria pesada y orientándola a los sectores de los servicios y el consumo. Sin embargo, ahora que Pekín está prestando atención, los costos se están acumulando.

El más obvio es la diferencia creciente entre los ganadores y los perdedores. Según un estudio reciente de la Universidad de Pekín, China se ha convertido en uno de los países con mayor desigualdad del mundo. El uno por ciento de las familias más ricas del país acapara una tercera parte del total de la riqueza nacional. Con las medidas introducidas por el Gobierno para enfocar la economía hacia la tecnología y las finanzas y alejarse de la dependencia del carbón y el acero, es posible que estas diferencias se agraven.

De hecho, ya está empezando a ocurrir. Desde el punto de vista geográfico, las diferencias entre la vieja y la nueva economía de China no podrían ser más acusadas. La provincia de Liaoning en el cinturón siderúrgico, tradicionalmente dependiente de las acerías, se encuentra actualmente en recesión. Por otro lado, en Shenzhen, enfocada a las finanzas y la alta tecnología, los precios inmobiliarios han aumentado más de un 60 por ciento en un año, el ritmo más veloz del mundo.


Para los trabajadores este cambio ha sido igualmente duro. Los empleados menos cualificados de industrias que se extinguen se enfrentan a un mercado laboral en contracción y a un estancamiento del crecimiento salarial, pese a la inyección de enormes cantidades de dinero de inversores de capital de riesgo respaldados por el gobierno en empresas emergentes de los sectores tecnológico y farmacéutico. El 90 por ciento de los nuevos multimillonarios del mundo el año pasado fueron chinos, superando a EU con el mayor número. Este año una cifra de 1.8 mil millones de trabajadores del sector del carbón y del acero se enfrentan a despidos.

Las señales de una división creciente están por todos sitios. Aunque es difícil encontrar datos salariales fiables, algunas tendencias de consumo son indicativas. El transporte por carretera -la preferencia del ciudadano chino medio- bajó 19 por ciento este año. Los viajes por avión -principalmente reservados a los ricos- aumentaron 11 por ciento. Los vuelos internacionales tienen cada vez más demanda en China: los viajes a Japón para comprar retretes, a Tailandia para vacaciones en la playa o a Europa para compras de artículos de lujo van muy bien.

Sin embargo, en muchos aspectos, China sigue siendo un país en desarrollo. Más de 600 millones de chinos -alrededor del 44 por ciento de la población- se clasifican como residentes rurales, con unos ingresos nominales al año de mil 620 dólares por término medio. Un trabajador en una ciudad gana casi tres veces más, disfruta de mejores prestaciones públicas como colegios y su riqueza aumenta con la apreciación del mercado inmobiliario.