Economía

Hacienda reduce pronóstico de crecimiento de 1.7 a 1.3%

01 febrero 2014 8:32 Última actualización 21 noviembre 2013 9:15

 [Fernando Aportela, subsecretario de Hacienda, señaló que parte del deterioro económico se debió a "Ingrid" y "Manuel". / Cuartoscuro]  


 
Marcela Ojeda

Por cuarta vez en el año, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) recortó su pronóstico de crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB) para el cierre de 2013, en esta ocasión a una tasa anual de 1.3 por ciento, desde el 1.7 por ciento que había anunciado en septiembre.
 
Para el cuarto trimestre del año previó una tasa de crecimiento de 1.7 por ciento anual.
El nuevo dato se ubica dentro del intervalo de la proyección de crecimiento del PIB, de entre 0.9 y 1.4 por ciento que el Banco de México (Banxico) revisó el 6 de noviembre, desde un rango previo de entre 2.0 y 3.0 por ciento.
 
Además queda a una distancia de 0.4 puntos porcentuales del pronóstico de 1.7 por ciento estimado para este año en la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) y los Criterios Generales de Política Económica (CGPE), ambos de 2014.
 
Al igual que en las circunstancias anteriores, la rectificación de hoy se origina luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer la cifra trimestral del crecimiento económico, que para el lapso julio- septiembre fue de 0.84 por ciento trimestral, cuando la estimación de Hacienda para ese periodo era de 0.9 por ciento con base en datos desestacionalizados.
 
El primer ajuste que la SHCP hizo a su proyección del PIB para este año ocurrió el 17 de mayo y fue de 0.4 puntos porcentuales, a 3.1 por ciento desde el dato señalado en los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) 2013 dados a conocer en septiembre de 2012, que era de 3.5 por ciento.
 
Ello se debió a una trayectoria de desaceleración económica durante el primer trimestre, que hizo que el crecimiento anual del PIB de ese lapso fuera de 0.6 por ciento, contra 4.6 por ciento registrado en los primeros tres meses de 2012.
 
La segunda modificación se anunció el 20 de agosto, cuando Hacienda redujo en 1.3 puntos porcentuales su proyección, hasta ubicarla en 1.8 por ciento, luego de que el INEGI informara que entre abril y junio la economía mexicana había crecido 1.5 por ciento, con lo que el PIB del primer semestre era de 1.0 por ciento.
 
La tercera vez ocurrió tras los fenómenos meteorológicos “Ingrid” y “Manuel”, cuando lo bajó de 1.8 por ciento a 1.7 por ciento anual.
 
En conferencia de prensa, el Subsecretario de Hacienda, Fernando Aportela dijo que la reducción en la expectativa de crecimiento de la economía mexicana fue motivada por factores transitorios, que de acuerdo con la secretaría en su mayoría ya se han disipado, tales como el gasto público, que está siendo más dinámico durante la segunda mitad del año, conforme al efecto calendario previsto.
 
"A septiembre, como se publicó en el tercer Informe Trimestral sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública, el gasto público se encuentra en línea con el calendario autorizado", señaló.
 
En tanto, hizo referencia a la construcción, en particular la de vivienda, que mostró en los primeros nueve meses del año un bajo desempeño, pero para la cual se prevé una recuperación hacia el siguiente ejercicio.
 
Hacienda estimó que para el último trimestre del año se continúe fortaleciéndo el crecimiento de la economía mundial, particularmente en el sector industrial de Estados Unidos, lo que deberá reflejarse en un mayor dinamismo de la demanda externa.
 
"Asimismo, se anticipa un aumento en la demanda interna debido, principalmente, a la expansión del empleo y del crédito bancario, así como a los niveles proyectados de inversión pública".
 
En un comunicado de prensa que envió Hacienda previo a la reunión con prensa, recordó que México enfrentó desde la segunda mitad de 2012 al igual que en otros países, un choque externo como consecuencia de esta desaceleración.
 
"El débil entorno externo propició una desaceleración de la economía mexicana reflejada, principalmente, en las exportaciones no petroleras. Esta pérdida de dinamismo ha comenzado a revertirse a través de la recuperación de la demanda interna y del sector manufacturero".