Economía

Grecia pide al BCE aplazar pagos de deuda

El aplazamiento se haría a través de un canje de deuda griega por bonos vinculados al crecimiento, sin embargo, la idea llena "de miedo el alma del señor Draghi", dijo Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas griego.
Reuters
14 mayo 2015 9:11 Última actualización 14 mayo 2015 9:11
Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas de Grecia

Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas de Grecia. (Bloomberg/Archivo)

ATENAS.- El pago de lo que Grecia debe al Banco Central Europeo debería aplazarse, pero esto no es una opción porque llena "de miedo el alma" del presidente del BCE, Mario Draghi, dijo este jueves el ministro de Finanzas griego.

Yanis Varoufakis dijo que Draghi no puede arriesgarse a irritar a Alemania con un canje de deuda debido a la objeción de Berlín al programa de compras de bonos del BCE.

Varoufakis planteó por primera vez la idea de canjear deuda griega por bonos vinculados al crecimiento cuando asumió el poder su Gobierno de izquierda a comienzos de año, pero desde entonces Atenas descartó la propuesta luego de su fría recepción entre los socios de la zona euro.

Sin embargo, el extrovertido ministro, que ha sido marginado en las conversaciones con prestamistas de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional, volvió a plantear el tema hoy y dijo que debería aplazarse el pago de 27 mil millones de euros en bonos que el país debe al BCE después de desembolsar seis mil 700 millones de euros en julio y agosto.

"¿Cómo podría hacerse esto? A través de un canje. La idea de un canje entre el Gobierno griego y el BCE llena de miedo el alma del señor Draghi", afirmó Varoufakis.

"Porque ustedes saben que el señor Draghi está en una gran lucha contra el Bundesbank, que es contrario al alivio cuantitativo. El señor Weidmann, en particular, se opone a eso", agregó.

Varoufakis dijo que el plan de compras de bonos es "todo para el señor Draghi", pero "permitir un canje como ese de nuestros propios bonos nuevos con estos bonos (...) daría excusas al señor Weidmann" que crearían "problemas al alivio cuantitativo del BCE".

El Gobierno del primer ministro Alexis Tsipras llegó al poder en enero, prometiendo que pondría fin a la austeridad y que exigiría una amortización de la deuda a sus prestamistas.