Economía

Grecia desafía a la zona euro; descarta ceder en reforma laboral 

Mientras el gobierno griego se está quedando sin dinero en efectivo, sus acreedores han descartado la posibilidad de que se concrete un acuerdo el próximo lunes.
Reuters
07 mayo 2015 9:48 Última actualización 07 mayo 2015 9:48
Grecia

(Bloomberg)

ATENAS/BRUSELAS.- Grecia desafió este jueves a sus acreedores internacionales al apegarse a los puntos que considera intransables en las negociaciones a cambio de ayuda financiera, como las reformas laboral y de pensiones, e instó a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional a ceder terreno para lograr un acuerdo.

La última negativa de Grecia redujo los prospectos de avances la próxima semana que garanticen los fondos que el país necesita con urgencia para no caer en la bancarrota.

Pese a los esfuerzos del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, por convencer al primer ministro griego, Alexis Tsipras, de que se comprometa en dos condiciones clave para recibir los fondos de la UE y el FMI, un portavoz de Atenas dijo que los acreedores no deberían esperar que la nación haga todas las concesiones.

"No debe haber expectativas por parte de las instituciones (...) de que el Gobierno dará marcha atrás en todo. Cuando usted negocia, debe haber concesiones mutuas", dijo el portavoz de Gobierno Gabriel Sakellaridis en una conferencia de prensa.

"No vamos a sobrepasar los límites de nuestras líneas rojas (...) Está claro que no podemos recortar las pensiones", añadió.

Atenas se está quedando sin dinero en efectivo pero aún necesita alcanzar un consenso sobre las reformas con sus acreedores, que han descartado la posibilidad de que se concrete el acuerdo en la próxima reunión de ministros de Finanzas de la zona euro que se celebrará el lunes.

Sakellaridis manifestó su expectativa de que los ministros del Eurogrupo reconozcan que ha habido progresos en las negociaciones a través de una declaración pública, lo que daría espacio al Banco Central Europeo para dejar que Atenas venda más deuda de corto plazo a bancos griegos.

Esto aliviaría casi de inmediato la crisis de liquidez, y ayudaría al Gobierno a desembolsar los 750 millones de dólares para el FMI el 12 de mayo y pagar los salarios y las pensiones.

Sin embargo, fuentes cercanas a las deliberaciones dijeron que era altamente improbable que el BCE tomara esa medida, a menos que los ministros de la zona euro ofrezcan prospectos sólidos en torno a la inminente liberación de los fondos del rescate griego.

"No estamos ni siquiera cerca (de un acuerdo) tal como están las cosas ahora", dijo un funcionario cercano a las discusiones entre Grecia, la Comisión Europea, el BCE y el FMI.

El miércoles, el banco central elevó el monto de asistencia de emergencia a los bancos griegos para contrarrestar la fuga de depósitos y evitó reforzar las condiciones de las garantías que deben presentar. Pero sin un acuerdo político, el BCE podría endurecer su postura en las próximas dos semanas, según fuentes.

La confianza entre Atenas y sus socios de la zona euro se encuentra en niveles mínimos, después de tres meses de retórica agresiva, declaraciones contradictorias sobre las políticas a seguir y agotadoras negociaciones.

En la frenética antesala diplomática antes de la reunión del lunes, Juncker dijo que habló sobre Grecia el jueves por teléfono con el presidente del BCE, Mario Draghi, y que conversaría con Tsipras nuevamente más tarde en el día, apenas 24 horas después desde su última charla.