Economía

¿Gastas más de lo que declaras? Te espera
un lío con Hacienda

En caso de que tus gastos anuales sean mayores y no coincidan con tus ingresos declarados, serás objeto de discrepancia fiscal por parte del SAT; para evitarla, se recomienda declarar todos los ingresos, incluyendo préstamos y donativos, obligatoriamente los que superen los 600 mil pesos.
Dainzú Patiño
30 enero 2015 0:33 Última actualización 30 enero 2015 7:20
Declaración anual

Evitar ser sujeto de discrepancia fiscal y en tu declaración indica todos tus ingresos. (Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO.- Si tienes gastos superiores a tus ingresos y no tienes deudas, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) te puede preguntar si tuviste entradas que no declaraste.

En marzo, se presenta la declaración anual 2014 de personas físicas y con ello el elemento principal del análisis y cotejo por parte de la autoridad fiscal para detectar diferencias entre los ingresos declarados y los gastos. De no coincidir estos rubros, las personas serían objeto de discrepancia fiscal.

Estos casos se dan cuando, el fisco detecta que una persona física tiene en un año, compras, gastos, adquisiciones de bienes y depósitos en cuentas bancarias, en inversiones financieras o tarjetas de crédito, superiores a sus ingresos anuales declarados.


LLAMAN LA ATENCIÓN
De acuerdo con la ley del Impuesto sobre la Renta, no hay un monto máximo o mínimo para que la persona sea objeto de este análisis, pero los casos que llaman más la atención de la autoridad son los que suman cientos de miles y hasta millones de pesos, explicó en entrevista Rafael Gómez Garfias, director general de Orientación y Asesoría al Contribuyente de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon).

Por lo que cada contribuyente tendrá que ser cuidadoso y detallado con los ingresos que declare, pues el SAT cuenta con fuentes de información como las instituciones bancarias por el uso y los depósitos en tarjetas de crédito, luego de la reforma fiscal en 2013, explicó Víctor Pérez, socio de impuestos de la firma KPMG.

Para evitar el procedimiento de discrepancia fiscal, se recomienda declarar todos los ingresos, incluyendo los que no sean sujetos al pago de ISR, como préstamos o donativos, obligatoriamente los que superan los 600 mil pesos.

También herencias en especie como carros, joyas y casas.
Esto dado que la declaración anual, es la principal fuente de información y cotejamiento para la autoridad, explicó Gómez Garfias.

REGULARIZAR LA SITUACIÓN
Cuando la autoridad detecta diferencias entre los gastos y los ingresos, lo primero que hace es mandar una carta que explica al contribuyente la situación, se le invita a presentar un escrito para responder y comprobar los medios de los ingresos.

La persona física tiene hasta 20 días para presentarla, explicó el especialista de la firma KPMG.

Como comprobantes de ingresos se pueden utilizar fichas de depósito, copia de cheques, hojas de préstamo. La situación se regulariza de contar con el visto bueno de la autoridad, señaló el representante de la Prodecon.

Sin embargo, es importante destacar que el SAT, luego de la presentación de la declaración anual, tiene de tres y hasta cuatro años para detectar discrepancias.

Tiempo suficiente, dado un descuido por parte del contribuyente, para que la persona haya perdido evidencias del origen de los ingresos o incluso olvidado lo que ocurrió en el pasado, por lo que no tendría modo de comprobar sus ingresos.

En consecuencia podría verse obligado a pagar recargos y actualizaciones, desde el año en que se haya presentado la declaración hasta el año que llegó la notificación por parte del SAT.

Por lo que es proclive que en años como 2017, 2018 e incluso 2019, pudieran llegarle notificaciones por el ejercicio de 2014.
Ante ello, el especialista de KPMG recomendó tener por estricto un control de todos los documentos que comprueben sus ingresos.
Pero el máximo consejo es declarar todo al fisco, incluyendo los ingresos que no generen el pago del ISR.

Aconsejó también a los usuarios de tarjetas de crédito, tener un estricto control sobre éstas. Especialmente, a las personas que las comparten con miembros de la familia, pareja o amigos.