Economía

Esta legumbre modificada ayudaría a bajar la inflación en India

El guandú, semilla nativa de la India, está siendo genéticamente modificada para resistir plagas y así reducir la dependencia del país a las importaciones y bajar la inflación; pese a ello, muchos aún se oponen a este tipo de cultivos. 
Bloomberg
20 julio 2016 18:6 Última actualización 20 julio 2016 21:1
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(Bloomberg)

En un campus en el sur de la India, Kiran Sharma y su equipo de biólogos están perfeccionando una receta que podría resolver el problema de inflación de la nación.

Por seis años, Sharma ha estado probando nuevas variedades de guandú, cultivo nativo de 3 mil años usado para hacer dal, una de las principales comidas de la dieta india.

Añadiendo un gen al ADN de la semilla, espera que sea resistente a las plagas, aumente su producción en un 30 por ciento y se reduzca la dependencia de las importaciones en un país que es a la vez el mayor productor y consumidor de legumbres secas.

“Los insectos son un gran problema; si se quiere incrementar la producción del guandú, la única forma de hacerlo es usando ingeniería genética”, dijo Sharma, quien ha trabajado por más de 20 años en el Instituto de Investigación Internacional de Cultivos para Trópicos Semi-Áridos, una organización sin fines de lucro conocida como Icrisat.

Luego de pruebas iniciales en un laboratorio y un invernadero, “tenemos un material con el que estamos razonablemente satisfechos”.

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COSTOS DE ENDEUDAMIENTO

El uso extendido de la nueva versión del guandú, conocido localmente como tur dal, tiene el potencial de aumentar las cosechas, que en este momento son menos de la mitad de las de China, y podría ayudar al país a alcanzar su objetivo de inflación a largo plazo de un 4 por ciento, bajando los costos de endeudamiento. Sin embargo, podría tomar años en llegar al mercado: muchos estados en India se oponen a los cultivos genéticamente modificados y no permitirán pruebas de cultivos.

“Esto está atrapado entre diferentes grupos”, dijo Devendra Kumar Pant, economista jefe en India Ratings and Research Pvt. de Bombay. “La necesidad ahora es de incrementar la productividad. Cómo se incrementará es una decisión que debe tomar el gobierno”.

Las legumbres son el impulsor clave de la segunda tasa de inflación más alta de Asia. El precio de los frijoles, garbanzos y lentejas como grupo ha subido entre un 20 y un 40 por ciento cada mes todo el pasado año.

El primer ministro Narendra Modi ha tomado medidas a corto plazo para detener las subidas de precio, incluyendo asignar más fondos del presupuesto a agricultores y aumentar las importaciones del país vecino de Birmania. El martes, el gobierno dijo que había liberado 21 mil toneladas métricas de reservas recién creadas. A largo plazo, la clave es ser más eficiente.

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COMPARACIÓN INTERNACIONAL

A excepción de algunos países africanos, la producción de legumbres de India está entre las más bajas del mundo. El país produce 654 kilogramos por hectárea, comparados con los mil 550 kilogramos en China o los 3 mil 653 kilogramos en Francia, de acuerdo con datos recopilados por el Instituto Indio de Investigación de Legumbres.

Parte de las razones es que la producción india de legumbres depende mucho de las lluvias, dado que los agricultores reservan las tierras irrigadas para los cultivos que pagan más, como el trigo y el arroz. Las plagas también son culpables. Las pérdidas del guandú están entre el 30 y el 100 por ciento dependiendo del año, dijo Sharma.

El banco central de India llamó en abril a que el enfoque de la investigación agrícola “cambie urgentemente a las legumbres con énfasis en desarrollar variedades de corta duración resistentes a plagas y enfermedades, multiplicación de semillas y medidas para incrementar el rendimiento de los cultivos, para empezar así la segunda revolución verde de la India”.

La primera revolución se refiere a la de las décadas de 1960 y 1970, cuando India modernizó sus prácticas de agricultura, incluyendo el uso de pesticidas y fertilizantes, para aumentar el rendimiento de sus cultivos.

Si bien grupos como Icrisat y la Universidad de Agricultura de Assam, que está desarrollando un garbanzo genéticamente modificado, reciben algunos fondos públicos, aún se enfrentan a retos por parte de las autoridades.

Modi todavía no ha adoptado una postura frente a la comida genéticamente modificada, que aún es controversial, particularmente entre miembros de su base hindú nacionalista y vegetariana. Agricultores y activistas, argumentando que la tecnología acarrea riesgos para el ambiente y la salud humana, ayudaron a convencer a previos gobiernos federales a que declararan una moratoria en el 2010 a las berenjenas transgénicas.

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Aun así, la administración de Modi dijo en mayo que estaba considerando recomendaciones de un grupo de burócratas para acelerar pruebas de cultivos genéticamente modificados. Niti Aayog, órgano asesor del gobierno, publicó en diciembre un informe recomendando explorar la tecnología para plantas oleaginosas y legumbres. Solicitudes de comentarios al Ministerio del Medioambiente respecto a pruebas y la postura del gobierno en biocultivos fueron reconocidas, pero no contestadas.

En el nivel de los 29 estados de la India, las cosas pueden ser aún más complicadas.

Sharma en Icrisat ha esperado tres años autorizaciones a nivel de estado para probar su guandú en un terreno confinado, la próxima etapa de su proceso. Si bien ya tiene el permiso del gobierno central, todavía no recibe la aprobación de las autoridades de Telangana, el estado donde estarían los cultivos de prueba. Pocharam Srinivas Reddy, ministro de agricultura de Telangana, no respondió a múltiples solicitudes por comentarios.

NUEVO GARBANZO

Sungro Seeds Pvt., compañía de Nueva Delhi que ganó la licencia del garbanzo genéticamente modificado de la Universidad de Agricultura de Assam, obtuvo el permiso de un solo estado para pruebas de cultivo, de los 11 a los cuales postuló. El garbanzo resistente a las plagas podría incrementar la producción por lo menos en un 20 a 25 por ciento, de acuerdo con la compañía.

“Este requisito adicional se ha convertido en un gran inconveniente en el proceso de evaluación regulatoria de cultivos biotecnológicos en los últimos años, sin un proceso definido disponible con los gobiernos estatales” para la certificación, dijo Sungro en un correo electrónico refiriéndose a la aprobación estatal.

De vuelta en Icrisat, Sharma y su equipo tienen otros proyectos, quizás más futuristas, que los mantienen ocupados. Estos incluyen fortificar el maní con vitamina A, que a mucha gente le falta en el país.

“La tecnología de modificaciones genéticas llegó para quedarse, y tarde o temprano será rutinaria”, dijo. “No creo que una buena tecnología pueda ser detenida”.